Si notas que tu coche tiembla en punto muerto, acelerando o sin acelerar, es posible que estés ante un síntoma de avería. Todos los motores tienen ‘temblores’, o vibraciones, pero no deberían llegar al habitáculo o, al menos, no de manera notable. Así que, si notas que está ocurriendo, puede que se deba a una avería del cigüeñal, a un problema relacionado con las bujías, un fallo en el sistema de inyección o un problema del volante bimasa. Veamos qué puede ser y cómo darle solución.

Cuando un coche tiembla en punto muerto es posible que se deba a un problema del volante de inercia bimasa, que es el que se encarga de compensar los movimientos normales del motor. El desgaste de sus resortes internos hace que se desequilibre y el motor produzca cabeceos y traqueteos que son notables, sobre todo, al ralentí y a bajas revoluciones. No obstante, como quizá ya sepas, el bloque motor está apoyado en unos ‘tacos’ que reducen los movimientos y vibraciones, y es posible que estén desgastados estos silent blocks o cojinetes del motor. Sustituirlos no solo es fácil, sino que además es barato.

Por qué mi coche tiembla en punto muerto o vibra al ralentí

Pero además de por los motivos anteriores, que el coche vibre en exceso al ralentí, o tiemble cuando estamos en punto muerto, se puede deber a un fallo en los inyectores. Aunque solo esté fallando uno, esto hace que el motor funcione de forma descompensada y, efectivamente, se puede notar porque el coche vibra de manera exagerada cuando está frío, por ejemplo. Este tipo de averías no son en absoluto económicas y, además, nos va a costar bastante más caro en el caso de un coche diésel que en un gasolina.

Pero hay motivos más simples por los que podemos percibir vibraciones de nuestro coche como, por ejemplo, que las bujías estén en mal estado o que, en el caso de los coches diésel, los calentadores no funcionen correctamente. De hecho, puede ser algo tan simple como que con las temperaturas bajas los motores, cuando están fríos, vibran algo más que cuando el clima es más cálido. Y bastante más, por supuesto, que cuando el motor alcanza la temperatura óptima de funcionamiento.

Este tipo de vibraciones suelen producirse, sobre todo, por una avería en el volante de inercia. Y sobre todo, este tipo de averías suelen afectar a motores que tienen cilindros impares; es decir, que es más fácil que le ocurra a un motor de tres cilindros que a uno de cuatro, y también será más probable que le ocurra a un motor de cinco. En este tipo de mecánicas, el trabajo del volante de inercia bimasa es todavía mayor que en mecánicas con cilindros pares.