En 2011, las ventas de vehículos diésel alcanzaron su máximo histórico con una cuota de mercado del 55%. A partir de ese momento, su caída ha sido imparable y en 2017 las ventas de este tipo de automóviles han alcanzado cifras que no habíamos visto desde 2003, con un volumen total de 43,8 % mientras que los gasolina sufren la segunda mayor subida de la década.

Pensemos que en 2017, las ventas de coche aumentaron un 3,1% en comparación con 2016. De los 15,6 millones de automóviles matriculados, sólo 6,77 millones fueron diésel lo que equivale a una caída del 7,9% respecto a 2016. Por aquel entonces, las matriculaciones eran de 7,35 millones de vehículos.

Estos 6,77 millones suponen un porcentaje como decíamos del 43,8% del total de matriculaciones. Las ventas diésel han descendido en 25 de los 26 países de Europa e excepción de Letonia. España en particular ha sido uno de los países donde más han caído las ventas.

Menos diésel significa más gasolina

La caída de las ventas diésel se ha traducido en un aumento de las adquisiciones de vehículos de gasolina. Estos han crecido casi un 11% en 2017, alcanzando las 7,73 millones de matriculaciones o, lo que es lo mismo, un aumento de cuota del 3%, el segundo mayor crecimiento de la década.

Una pequeña parte se la ha llevado los vehículos de combustibles alternativos, aunque estos, como todavía representan una cuota muy baja, su crecimiento echando la vista un año atrás siempre es muy acusada en términos porcentuales (46,2%), aunque en ventas todavía no llegan al millón de unidades (738.300).

Esta tendencia europea la pudimos ver en España cuando analizamos las cifras de venta de vehículos en 2017. Lo vehículos diésel cayeron desde un 56,8% en 2016  a un 48,3% en 2017 mientras que los gasolina casi han conseguido alcanzarlos, con un crecimiento desde el 40,2% en 2016 par allegar al 46,6%. Es decir, en términos porcentuales, el diésel caía en España un 8,5% mientras que la gasolina crecía un 6,4%.

Está claro la mejora y reducción de los consumos de los vehículos de gasolina junto al hecho de que los vehículos diésel ha se han empezado a ver mucho más como automóviles sucios y contaminantes que cada vez necesitan de más elementos para pasar las duras normativas de anti-contaminación están haciendo cambiar la tendencia del consumidor.

Vía | Motor.es