Tenía reservado un Citroën ë-C3, lo cancelé, y me he comprado esta alternativa de 13.000€

Hace un mes, más o menos, te conté que había reservado un Citroën ë-C3 creyendo –y lo sigo haciendo- que será el mejor coche eléctrico de 2024 por su relación entre calidad y precio. Y se iba a convertir en el segundo coche en nuestra casa hasta que, hace algo menos de tiempo, cambié de opinión respecto a este lanzamiento de Stellantis. En realidad, sigue pareciéndome un coche eléctrico muy recomendable, pero es verdad que me parecen mejor estas alternativas como ‘segundo vehículo’, y por supuesto atendiendo a nuestras necesidades y condicionantes particulares. Bueno, pues ya tenemos la decisión definitiva.

Si has estado siguiendo esta especie de ‘storytelling’, sabrás que voy a construir una camper, después de haber vendido la mía, y que nuestro ‘coche principal’ será precisamente esta furgoneta. Que es una Renault Master L2H2, por cierto, en configuración Combi con ocho asientos. Para una camper, y para viajar casi de constante entre Alicante y Madrid, y vuelta, sencillamente no me planteo una furgoneta eléctrica. Ni de broma, vamos. Así que nos quedaba la papeleta de pensar en un segundo coche que nos sirva para los trayectos del día a día, aunque pudiendo viajar también entre Madrid y Alicante, y lo que surja. Y ahí es donde entraba el Citroën ë-C3 como máximo candidato a cubrir el hueco.

Finalmente, nuestro segundo coche no será un Citroën ë-C3 y ni siquiera será un coche eléctrico ¿por qué este cambio de última hora?

Estábamos valorando un Dacia Spring, que es el eléctrico más barato ahora, desde 13.000 euros más o menos, y que para moverse por urbano es perfecto. Ahora bien, no íbamos a poder aprovechar el máximo descuento del Plan MOVES III, sino el mínimo de 4.500 euros, así que se quedaría en unos 17.300 euros como poco. Y siendo sinceros, es una castaña por ese precio. Además, poniéndonos en un presupuesto de 17.000 euros, aproximadamente, nos empezó a resultar fundamental que el coche pudiera viajar, al menos, más allá de las fronteras de nuestro propio pueblo.

Y sí, puedes llegar a viajar en un Dacia Spring, pero yo no me voy a poner a hacerlo con mis dos hijos a bordo, y con una potencia de 45 CV en autopista. En fin, que no. Así que el Citroën ë-C3, por 19.300 euros descontando ya nuestro importe aplicable del Plan MOVES III, con sus 44 kWh de batería y 112 CV de potencia, así como esos 320 km de autonomía WLTP, empezaba a encajar mejor. Además es más amplio en sus plazas traseras y tiene mejor maletero, así que por la diferencia de precio merece bastante más la pena.

¿El problema? El primero de todos es que casi 20.000 euros por un coche tan limitado, incluso a pesar de lo caro que está el mercado de coches nuevos, me sigue pareciendo una locura. Más aún para un segundo coche ¿no? Y entonces recordé que yo aprendí a conducir en un FIAT Panda II con el que viajé a Andorra, lo monté en ferri y lo disfruté en Menorca, pasé algún tiempo en Portugal con él, etcétera. Era pequeño, lento e inestable, pero nunca tuve ningún tipo de problema para viajar con él a un ritmo tranquilo.

Y hace algo menos de tiempo también tuve un FIAT 500, que a nivel de mecánica no deja de ser el mismo coche, aunque basándose en la tecnología del FIAT Panda III. Y entonces empecé a plantearme opciones del segmento A como el FIAT Panda, el Hyundai i10, el KIA Picanto y algunos otros. El Dacia Sandero me pasó por la cabeza, pero para un segundo coche prefería algo con un mantenimiento más barato, un consumo más contenido y también un seguro más económico. En esto, los modelos del segmento A son los reyes, y el Dacia Sandero ya encaja dentro del segmento B.

Vuelta a los orígenes: un FIAT Panda ‘de toda la vida’ pero con la conveniente etiqueta ECO que tienen a día de hoy

He tenido la oportunidad de probarlos todos ellos en los últimos años y sí, el Hyundai i10 me gusta más en la conducción y el KIA Picanto tiene una estética más moderna y mejor maletero. Los dos, en sus versiones más básicas cuestan parecido. Y, por cierto, con aire acondicionado son más baratos que un Dacia Sandero. La clave en la decisión la ha tenido mi experiencia con el Panda anterior, y el FIAT 500 con motor 1.2 de 69 CV –el de cuatro cilindros anterior al actual-, y el hecho de que ahora tiene un motor mild hybrid con etiqueta ECO.

Reconozco que, sobre el papel, me gustaba más ese motor de cuatro cilindros que ya tuve en el FIAT 500 hace pocos años. Pero es verdad que el tres cilindros actual parece que funciona igual de bien y tiene un sistema mild hybrid de 48 V que hace que cuente con la etiqueta ECO de la DGT. El precio final ha sido de poco más de 13.500 euros, así que mucho más barato que el Dacia Spring y que el Citroën ë-C3. Y a fin de cuentas, no solo nos ofrece lo suficiente como segundo coche sino que además en esta tarea es mejor opción que los dos modelos eléctricos que estaba contemplando.

Pero claro, entre otras cosas porque no tengo cargador en casa ni opción de ponerlo, porque vivimos de forma temporal en un alquiler en el que no tenemos del todo claro hasta cuándo nos quedaremos. Así que un eléctrico no me iba a salir barato, porque estaría cargándolo siempre fuera de casa. Y no iba a ser cómodo porque tendría que ‘abandonarlo’ cada cierto tiempo en el cargador del Mercadona en el que hacemos la compra, y porque la organización de los viajes a Madrid se iba a complicar bastante más que con un sencillo FIAT Panda.

Y sí, la mayor parte del tiempo usaremos la camper para los viajes. Pero ya que me gasto más de 10.000 euros en un coche, quiero que tenga la posibilidad de cubrir todas las necesidades posibles tanto actuales como que puedan surgir en el futuro. Y ese es el motivo por el que finalmente cancelé la reserva del Citroën ë-C3, del que en un principio estaba tan convencido de que podía ser una buena opción de segundo coche, y finalmente no ha encajado bien. El FIAT Panda lo tendremos con nosotros esta misma semana, y estoy seguro de que no nos va a decepcionar como no lo hicieron el Panda ‘viejo’ y tampoco el FIAT 500 más reciente.