Solo hace algunas horas que se ha estrenado el Citroën ë-C3, la versión eléctrica de la nueva generación del Citroën C3, y hay mucho que hablar sobre él. Se ha convertido –aunque habrá quien no esté de acuerdo en esto- en el mejor coche eléctrico de 2024 por su relación entre precio y prestaciones. Vamos a poder hacernos con él desde solo 16.800 euros con nada menos que 112 CV de potencia, una batería de 44 kWh y una autonomía homologada de 320 kilómetros. Ni tan mal ¿verdad? Y encima, con 100 kW de potencia máxima de carga. Pero han tenido que hacer algunas concesiones para llegar a un precio tan bajo, y una de ellas es la pantalla táctil. Las ‘pantallitas’ son un capricho del que se puede prescindir.
En realidad, ahora se escribirán decenas de artículos sobre ello, pero es algo que ya había enseñado Dacia, y que desde luego es una solución más inteligente que quitarle el aire acondicionado a las versiones más básicas de sus modelos más baratos. Consiste en algo tan sencillo como es prescindir de la pantalla táctil de la zona central del salpicadero para reducir costes y, en lugar de usar esta solución tecnológica, colocar un soporte de móvil y un sistema Bluetooth que haga que el sonido del móvil salga por los altavoces del propio vehículo. Es decir, que esta solución es una apuesta por usar el móvil de sistema multimedia, en lugar de una pantalla integrada. Y no solo es una solución muy inteligente enfocada a reducir costes, sino que además es la mejor solución tecnológica, realmente.

El Citroën ë-C3 desde 16.800 euros, pero sin pantalla ¿acaso no es mejor usar nuestro smartphone como sistema multimedia?
En esto quizá también haya quien no esté de acuerdo, pero como destaca Diariomotor, es una solución polémica pero muy sensata. No sé tú, pero yo cuando me he comprado un coche lo he hecho con el sistema multimedia más básico porque, al final, de GPS acabo usando el móvil. Así que lo único que me ha interesado siempre es que el equipo de serie tenga Bluetooth, y punto. De hecho, en todos mis coches he acabado cambiando los altavoces que venían de fábrica por otros un poco mejores. Nunca, jamás, en mi vida, he comprado un coche dándole la más mínima importancia a la pantalla multimedia que viniera equipada de serie o estuviera disponible como equipamiento opcional.
Las compañías tecnológicas hacen mejor tecnología, tanto en hardware como en software, que las compañías del sector del automóvil. Por eso Apple CarPlay y Android Auto tienen tanto éxito. Y es un hecho que los conductores cada vez muestran menos interés en los sistemas de software propios de las marcas de coches, y miran única y exclusivamente que su coche sea compatible con Android Auto o Apple CarPlay, o con las dos tecnologías. Así que, efectivamente, las ‘pantallitas’ en los coches son un capricho del que se puede prescindir, y Citroën ha tirado por este camino haciendo una clara demostración de que el Citroën ë-C3 es un coche lógico y práctico, sin grandes decoros.

Pero vamos, que para quien siga teniendo la imperiosa necesidad de tener una pantalla ‘clásica’ integrada en su coche, puede pagar más por el equipamiento superior del Citroën ë-C3 y, entre otras cosas, añadirle la pantalla de 10 pulgadas que tiene esta versión. También tiene unas llantas mejores y varias cosas extra que no lleva la versión de acceso a la gama, pero sus prestaciones siguen siendo exactamente las mismas. Los mismos 112 CV, la misma batería de 44 kWh de capacidad de almacenamiento energético, y exactamente la misma autonomía homologada de 320 kilómetros.
Es verdad que en coches de cierto presupuesto la tecnología multimedia es importante, y mucho. Ahora bien, en coches que busquen ser baratos, racionales y prácticos, la solución por la que se ha decantado Citroën, y que es un camino que ya había marcado Dacia, es una opción muy bien pensada y que seguro que no va a perjudicar en absoluto la experiencia de usuario. Seguro que no son pocos los que conduzcan un Citroën ë-C3 y usen un iPhone de última generación.