El Tesla Roadster no es un roadster. Es un T-top, como el Corvette de 1968
Tesla ha recuperado el nombre de su primer coche para el superdeportivo que presentó el 15 de octubre en Texas, pero el techo cuenta otra historia. El nuevo Roadster no se puede descapotar: lo único que se retira son dos paneles acristalados a los lados de un lomo central fijo, la misma solución que popularizó el Chevrolet Corvette hace casi seis décadas.

Hay coches que se definen por su motor y otros por su techo. El roadster pertenece al segundo grupo. Es un biplaza abierto, sin estructura fija sobre la cabeza, pensado para conducir al aire libre y con una capota que sirve más para salir del paso cuando llueve que para otra cosa. El Mazda MX-5 o el BMW Z4 son los ejemplos que cualquiera tiene en mente.
El nuevo Tesla Roadster, que la marca enseñó el jueves en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, cerca de Waco, no encaja en esa definición. Ya contamos cómo acelera y cómo funcionan sus propulsores de gas frío. Aquí nos fijamos en algo menos espectacular pero bastante más revelador: qué ocurre cuando intentas quitarle el techo.
Qué se puede quitar y qué no
Durante la retransmisión, Tesla no dijo nada sobre el techo. Los detalles llegaron al día siguiente, en los vídeos que grabaron varios medios internacionales con Franz von Holzhausen, jefe de diseño de la marca, y Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos.
La clave está en las puertas. Son de apertura en mariposa y se comen buena parte del techo, de modo que en el centro del coche queda muy poca estructura. Como explica InsideEVs, lo que sobrevive es un lomo central muy estrecho que tiene todo el aspecto de ser una pieza estructural y que no se desmonta.

Lo que sí se puede retirar es la parte superior acristalada de cada puerta, la que invade el techo. Lo confirmó el propio von Holzhausen en el vídeo de Top Gear, y en el de MotorTrend se habla de dos paneles de techo desmontables. El resultado son dos huecos, uno sobre cada asiento, separados por una barra fija que va del parabrisas a la zaga.
Visto desde arriba y con los paneles fuera, el techo dibuja una T: el travesaño superior del parabrisas hace de trazo horizontal y el lomo central, de trazo vertical. Eso tiene un nombre, y no es roadster.
Targa y T-top no son lo mismo
Se suelen usar como sinónimos, pero son dos soluciones distintas. El targa toma su nombre del Porsche 911 Targa de 1965, que a su vez lo tomó de la Targa Florio siciliana. Consiste en un único panel rígido que cubre todo el ancho del habitáculo, por delante de un arco fijo que hace de antivuelco. Porsche registró el nombre, así que el resto de marcas han tenido que buscarse otras formas de llamarlo.
El T-top es más antiguo de lo que parece. Lo patentó el diseñador Gordon Buehrig el 5 de junio de 1951, después de haberlo dibujado para el TASCO, un prototipo de 1948 que nunca llegó a fabricarse. El primer coche de producción estadounidense que lo montó fue el Chevrolet Corvette de 1968, y funcionó tan bien que el coupé con T-top acabó vendiendo más que el descapotable, hasta el punto de que Chevrolet dejó de ofrecer el Corvette convertible después de 1975.
Durante los setenta y los ochenta se extendió a coches como el Pontiac Firebird, el Chevrolet Camaro, el Datsun 280ZX o el Toyota MR2. El propio Corvette lo abandonó con la cuarta generación y pasó a un techo targa de una sola pieza, que es el que conserva hoy.

La diferencia práctica es fácil de entender. Al mantener la barra central, el T-top pierde menos rigidez que un targa y sus paneles son más pequeños y ligeros, así que cuesta menos guardarlos. A cambio, la sensación de ir al descubierto es menor: entre el conductor y el acompañante siempre queda una viga sobre la cabeza.
Del roadster al T-top en tres generaciones
Lo curioso es que cada Roadster de Tesla ha cerrado un poco más el techo que el anterior.
| Modelo | Año | Techo | Plazas | Carrocería real |
|---|---|---|---|---|
| Roadster (primera generación) | 2008 | Capota blanda o techo rígido desmontables a mano | 2 | Roadster |
| Roadster (prototipo) | 2017 | Un único panel de cristal que se guardaba en el maletero | 4 (2+2) | Targa |
| Roadster (preproducción) | 2026 | Dos paneles laterales y lomo central fijo | 2 (1 en el Rocket) | T-top |
El primer Roadster, el que Tesla vendió entre 2008 y 2012 sobre la base de un Lotus Elise, era un roadster sin matices. El techo se quitaba a mano y el coche quedaba abierto por completo.
El prototipo de 2017, el que salió del remolque del Tesla Semi, ya era otra cosa. Prometía cuatro plazas en configuración 2+2 y un techo de cristal de una sola pieza que se guardaba en el maletero: un targa de libro. Tesla mantuvo esa descripción en su web hasta pocas semanas antes de la presentación.
El coche de 2026 pierde las plazas traseras, pierde el maletero aparente y parte el techo en dos. Los asientos, además, van en posición fija para ahorrar peso y son los pedales los que se mueven. Con algo menos de 1.700 kg según los datos que dio Tesla en esos vídeos (no definitivos) y 2 metros de anchura, lo que tenemos delante es un coupé con paneles desmontables.
El problema de dónde guardar el techo
Un T-top también necesita un sitio donde dejar los paneles. El Corvette los llevaba detrás de los asientos. En el Roadster, ese espacio lo ocupa un depósito de aire de gran tamaño.
Es el COPV, un recipiente a presión envuelto en fibra de carbono, la misma tecnología que usa SpaceX en sus cohetes, que almacena aire comprimido a unos 10.000 psi (cerca de 690 bar) para alimentar los propulsores. Tesla explicó en X que ha aprovechado cada hueco útil del coche para meter estos depósitos, porque más gas significa más tiempo de «vuelo».

Según el vídeo de MotorTrend, los paneles del techo se pueden guardar en la parte trasera solo si el coche no lleva el depósito. Si se confirma, la consecuencia es curiosa. El Roadster Performance, la versión de acceso y la única que se puede reservar sin restricciones, no lleva propulsores y tendría sitio para los paneles. El Thrust, que añade los propulsores traseros y pide 250.000 dólares de señal (señal, no precio), y el Rocket, solo por invitación, no lo tendrían. Cuanto más radical es el Roadster, menos roadster resulta.
Tesla todavía no ha detallado esta parte en su web oficial, y el coche que se vio en Texas es de preproducción. Moravy contó en el vídeo de Hagerty cómo funciona buena parte de la mecánica, pero la producción no empezará hasta 2028 y hay margen para que algunos detalles cambien.
Por qué Tesla mantiene el nombre
La respuesta tiene más de símbolo que de ingeniería. El Roadster fue el coche con el que Tesla empezó a vender, y el de Elon Musk acabó en el espacio a bordo de un Falcon Heavy en 2018. La propia marca lo recordó tras la presentación, y ahora lo describe como el último gran coche para conductores. Cambiarle el nombre en su vuelta sería renunciar a toda esa historia.

Tampoco es que hubiera una alternativa cómoda. «Targa» es una marca de Porsche y además no describiría bien el coche, y «T-top» suena a deportivo americano de los ochenta con chaqueta de cuero. Tesla no es la primera marca que estira el significado de una denominación, y probablemente a quien firme una reserva del Thrust le preocupe más la autonomía, que ha bajado de los 1.000 km prometidos en 2017 a más de 480 km, que la carrocería exacta.
Lo que es difícil que cambie de aquí a 2028 son las puertas de mariposa y el lomo central, porque son la columna vertebral del diseño. El coche que dio nombre a Tesla se podía descapotar. Este, con los paneles fuera, deja pasar el aire por dos ventanas en el techo. Es un T-top, y probablemente uno de los más rápidos que se hayan fabricado nunca, pero no un roadster.



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