Menos de 0,6 segundos de 0 a 100 km/h. Así es el nuevo Tesla Roadster con propulsores de SpaceX
Tesla ha presentado por fin la segunda generación del Roadster, nueve años después de enseñar el prototipo. Llega en tres versiones, con propulsores de gas frío desarrollados junto a SpaceX y un sistema de ventiladores que lo pega al asfalto, y la marca fija el inicio de la producción en 2028. Lo que todavía no tiene es precio.

La presentación se celebró la noche del jueves 15 de octubre (madrugada del viernes en España) en las instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor, cerca de Waco (Texas), y se emitió en directo por el perfil de Tesla en X. El evento estaba previsto para el 1 de octubre, pero Tesla lo retrasó dos semanas porque tenía que hacerse al aire libre y la previsión meteorológica era mala. Es el último de una larga lista de aplazamientos: solo en 2026, la presentación pasó de abril a agosto y de agosto a octubre.

Lo que se vio en Texas fue más un espectáculo que una ficha técnica. El coche subió por una rampa curva hasta quedar boca abajo, sujeto por la succión de sus ventiladores, se soltó, dio una voltereta en el aire y aterrizó de forma controlada con ayuda de sus propulsores. En otra prueba saltó por encima de un Cybercab, un Cybertruck, un Semi, un Model Y y un Model 3 alineados. Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla, hizo además una aceleración de 0 a 96 km/h (0-60 mph) que el cronómetro de la marca dejó en 0,81 segundos.
«Este será el coche real que circule por las carreteras», dijo Elon Musk durante el evento, en el que llegó a compararlo con los coches de James Bond. Para que no faltara el guiño, el Lotus Esprit sumergible de La espía que me amó, que es propiedad de Musk, estaba expuesto en el recinto.
Tres versiones: Performance, Thrust y Rocket
Las especificaciones no llegaron durante la retransmisión, sino después, en un hilo publicado por Tesla en X y en la página oficial del Roadster. La gama se organiza en un coche base, el Performance, y dos «aumentos» que se añaden sobre él.
| Performance | Thrust | Rocket | |
|---|---|---|---|
| Enfoque según Tesla | Listo para carretera | Listo para circuito | Listo para el aire |
| Plazas | 2 | 2 | 1 |
| Propulsores | No | Traseros, de gas frío | Perimetrales, con sistema de vuelo completo |
| 0 a 96 km/h (0-60 mph) | Menos de 1,6 s | Menos de 0,9 s | Menos de 0,59 s |
| Disponibilidad | Con reserva | Serie limitada | Solo por invitación |
Las tres comparten el sistema de succión multimodo y la aerodinámica activa. Tesla anuncia para la gama más de 300 millas de autonomía (algo más de 480 km) y una velocidad punta de más de 230 mph (unos 370 km/h), aunque no ha publicado un desglose por versión y varios medios atribuyen esa punta solo al Rocket. Musk fue más allá en el escenario y dijo que el coche de producción podría apuntar a la mitad de la velocidad del sonido, unos 616 km/h. Es una declaración, no una cifra homologada ni publicada en la ficha.
La propia web de Tesla avisa de que el Rocket no está aprobado para circular por la vía pública y de que no estará disponible en todas las regiones. Tesla no ha dado todavía potencia, capacidad de batería, peso ni par, tres datos que en cualquier otro lanzamiento serían lo primero de la ficha.

Cómo funcionan los propulsores y la succión
El Roadster combina dos sistemas que trabajan en sentidos opuestos. Los ventiladores aspiran aire de debajo del coche y generan una fuerza que lo empuja contra el suelo. Según Tesla, es suficiente para sostenerlo boca abajo incluso parado, la misma idea del Brabham BT46B de Fórmula 1 o, más recientemente, del McMurtry Spéirling. En el modo circuito, el coche además se agacha y despliega unos alerones activos movidos por los mismos actuadores que Tesla desarrolló para su robot Optimus. La marca habla de una carga aerodinámica que se acerca a la de un Fórmula 1, sin dar cifras.
Los propulsores son la parte que aporta SpaceX. Moravy explicó que el Roadster usa 10 propulsores alimentados por 600 litros de aire comprimido, un depósito que se puede recargar. Tesla asegura que adaptarlos para funcionar en la atmósfera, y no en el vacío del espacio, obligó a desarrollar hardware y controles nuevos, y que cada hueco aprovechable del coche está ocupado por recipientes a presión de fibra de carbono (COPV) para almacenar el gas. Más gas equivale a más tiempo de «vuelo».
La clave de las cifras de aceleración está ahí. Cualquier coche de calle tiene un techo que marca el agarre de sus neumáticos: por mucho par que tenga, si las ruedas patinan, no acelera más. Tesla sostiene que sus propulsores generan entre cuatro y cinco veces la fuerza que pueden transmitir las ruedas, así que el empuje ya no depende solo del contacto con el asfalto. Por eso el Thrust y el Rocket rebajan tanto el tiempo del Performance.
Quedan preguntas abiertas que Tesla no ha respondido: cuántas aceleraciones o saltos permite una carga completa de aire, cuánto tarda en rellenarse el depósito y qué ocurre con la garantía si el propietario usa estas funciones con frecuencia.

Un diseño que deja atrás el prototipo de 2017
El coche presentado se parece poco al de 2017. Tesla reconoce que su lenguaje de diseño ha evolucionado desde la gama S3XY hacia el Cybertruck, el Cybercab y Optimus, y cita como inspiración el avión espía SR-71 y el caza F-35. El resultado es una carrocería angulosa, con faros ocultos, un piloto trasero que ocupa todo el ancho y superficies enrasadas para limpiar el flujo de aire.
Hay detalles con guiño aeroespacial: la pintura «Ano White» toma como referencia los recubrimientos que protegen los cohetes, y los cristales tintados imitan el visor dorado de un traje espacial. En el interior hay un volante tipo yoke pensado para dirección por cable (steer-by-wire), una pantalla central y dos pantallas pequeñas delante del conductor. Para ahorrar peso, la posición del asiento es fija y los ajustes son manuales, y Tesla recurre a magnesio, titanio y fibra de carbono.

Lo que prometió en 2017 y lo que ofrece ahora
El Roadster se presentó por sorpresa al final del evento del Tesla Semi, en noviembre de 2017, con unas cifras que entonces sonaban a ciencia ficción y una fecha de producción para 2020. Comparar aquella promesa con lo anunciado ahora da una idea bastante clara de hacia dónde ha ido el proyecto.
| Prometido en 2017 | Anunciado en 2026 | |
|---|---|---|
| 0 a 96 km/h | 1,9 s | Menos de 1,6 s (Performance) / menos de 0,59 s (Rocket) |
| Autonomía | 620 millas (unos 1.000 km) | Más de 300 millas (más de 480 km) |
| Velocidad punta | Más de 250 mph (más de 400 km/h) | Más de 230 mph (unos 370 km/h) |
| Plazas | 2+2 | 2 como máximo |
| Precio | Desde 200.000 dólares | Sin anunciar |
La aceleración es lo único que mejora, y de forma notable: la versión de acceso ya baja de los 1,9 segundos prometidos sin necesidad de propulsores. Todo lo demás retrocede. La autonomía queda en menos de la mitad de lo anunciado, la punta baja y desaparecen las plazas traseras. Esto último no sorprende: Musk ya explicó en 2018 que el paquete SpaceX se comería los asientos de atrás para alojar los depósitos de aire, y hoy esos recipientes ocupan «cada hueco aprovechable» del coche.
Como apunta Electrek, Tesla cobró reservas de entre 50.000 y 250.000 dólares en 2017 sobre aquella ficha de 1.000 km y cuatro plazas. Quien reservó entonces se encuentra ahora con un coche distinto.

Precio y reservas
Ni Musk ni ningún otro directivo dieron precio durante el evento. Lo que sí cambió fue la página de reservas en Estados Unidos, que tras la presentación pasó a mostrar dos importes distintos según recoge TechCrunch:
- Roadster Performance: 50.000 dólares de reserva, con 5.000 dólares al momento y 45.000 en los diez días siguientes.
- Roadster Thrust: 250.000 dólares, con 5.000 al momento y 245.000 en diez días, y un límite de una unidad por cliente.
- Roadster Rocket: solo por invitación, sin importe publicado.
Conviene leer bien la letra pequeña. Según el contrato de reserva estadounidense, el pago asegura un puesto en la lista, pero no equivale a un pedido ni a la compra del coche, y el precio final se confirmará cuando el cliente configure su unidad. Tampoco hay que interpretar los 250.000 dólares del Thrust como su precio: es la señal, y el coche costará más.
En España, Tesla mantenía hasta ahora abiertas las reservas del Roadster con un pago de 4.000 euros y una transferencia de 39.000 euros en diez días, 43.000 euros en total. La marca no ha aclarado si esa cifra cambia ni qué versiones venderá en Europa. Viendo que el Rocket no es legal en vía pública y que el Thrust se presenta como un coche «listo para circuito», lo razonable es pensar que el Performance será la versión que realmente pueda matricularse aquí. Un coche que expulsa gas a presión para acelerar tendría que pasar además por la homologación europea, y ahí Tesla no ha dado ninguna pista.

2028 y la credibilidad del calendario
«Entramos en producción en 2028», dijo Musk. La fecha hay que leerla con la historia del proyecto en mente: la producción se prometió para 2020 y se aplazó en 2020, 2021, 2023 y 2024, y la propia presentación del coche definitivo cambió de fecha varias veces en el último año.
Tampoco es un coche que vaya a mover las cuentas de Tesla, algo que Musk ha reconocido en varias ocasiones. Seth Goldstein, analista de Morningstar, calcula unas 2.000 unidades al año, una cifra mínima frente a los 1,6 millones de coches que vendió Tesla el año pasado, según la cobertura de CNBC y Reuters. Su papel es el de coche halo: el escaparate tecnológico de una marca que en los últimos años ha puesto el foco en la conducción autónoma, el Cybercab y la robótica. Musk lo definió como lo mejor de los últimos coches conducidos por personas, y en un pódcast de este mismo año fue tajante con la seguridad: si es tu prioridad número uno, dijo, no compres el Roadster.
La ingeniería que se vio en Texas es real, y nadie había reunido hasta ahora en un mismo coche de calle succión, aerodinámica activa y propulsores de gas frío. Pero lo que acaparó los titulares, los saltos y las volteretas, corresponde a una versión que no podrá circular por la calle y que solo se venderá por invitación. El Roadster que puede acabar en un garaje español, el Performance, acelera mejor de lo prometido y recorre la mitad. Y a día de hoy sigue sin precio, sin potencia declarada y con una fecha de producción que dependerá de que Tesla, esta vez sí, cumpla su propio calendario.



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