Tal y como estaba previsto, hoy se establece un antes y un después en cuanto al concepto del lujo definido en el segmento de los SUV. El Rolls-Royce Cullinan ya ha sido presentado formalmente antes de que pueda ser contemplado en directo en el próximo Salón de París y, como era de esperar, no defraudará a los apasionados del lujo y confort.

El Rolls-Royce Cullinan se asienta sobre una plataforma completamente nueva en la que abunda el uso de aluminio y aceros ligeros de alta resistencia. Ahora mismo no hay nada más grande en el mercado gracias a sus 3.295 mm de distancia entre ejes (un Cadilla Escalade, por ejemplo, tiene sólo 2.946 mm de batalla).

Esto permite que en su interior viajen de forma lujosa cuatro o cinco adultos (dependiendo de la configuración elegida) y dispongan de un maletero de 600 litros (560 litros en 5 plazas) que puede llegar a los 1.930 litros con un suelo completamente plano si se abaten los asientos.

Rolls-Royce Cullinan: 570 cv y un monstruoso par motor de 850 Nm

El Rolls-Royce Cullinan será el quinto modelo del fabricante británico y se posiciona por encima del Phanton. Cuenta con una curiosa disposición en tres volúmenes en el que el habitáculo, además de estar separado del motor como en el resto de vehículos, también lo está de la zona del maletero gracias a un mamparo de cristal. Esto permite que la climatización interior sea mucho más eficiente.

Aporta soluciones para la apertura del maletero ya presentes en el Rolls-Royce D-Back de 1930, esto es, una apertura en dos secciones cada una de las cuales se puede abrir y cerrar de forma independiente y motorizada. La carrocería cuenta con formas muy cuadradas, tanto en su frontal como en vista lateral y trasera. Llantas de 22 pulgada y puertas traseras suicidas o de apertura inversa son algunas de sus señas de identidad.

En el interior, el salpicadero se extiende sobre las puertas, en una combinación de madera y cuero negro. Dos pantallas presiden la instrumentación manteniendo un diseño que simula los relojes analógicos a los que acostumbra la marca. La central es de accionamiento táctil y bajo ella se encuentran los botones para salir del asfalto (Off-Road) y activar el control de descensos (Hill Descent).

El despliegue tecnológico es muy elevado: desde visión nocturna incluida en el Head-up display con advertencia de animales y peatones, cámaras exteriores para un control de todo lo que sucede alrededor del vehículo, control de crucero adaptativo, tráfico cruzado, sistema de aviso de cambio de carril, sistema de precolisión, WiFi, navegador, etc.

La suspensión es automática y va continuamente modificando su tarado en función de la dirección, las cámaras e incluso las fuerzas que estamos sintiendo en el cuerpo a través de sensores situados en los asientos. Es lo que la marca denomina «Magic Carpet Ride». Su adaptación al terreno también es automática, independientemente de que rodemos por asfalto, arena, tierra, barro, hierba o nieve. El sistema se puede elevar hasta los 540 mm en el caso de que necesitemos realizar un vadeo.

Por último y bajo el capó encontramos el conocido motor V12 de 6,75 litros y una potencia máxima de 570 cv. Peo lo verdaderamente importante es que el par motor máximo, de nada menos que 850 Nm, está disponible desde 1.600 vueltas lo que permite que su motricidad seguramente sea sobresaliente y ponga en ridículo, acelerando, a más de un deportivo.

En cuanto al precio ya se sabe: si te preocupa, es que no podrás comprarlo.