Es el ‘mejor coche del año 2016′, o al menos según ABC, y sin duda esto ya hace tener las expectativas muy altas. El galardón se lo lleva un SUV, y no es extraño teniendo en cuenta la demanda que hay sobre este amplio segmento, aunque en estas dimensiones el público se cierra más hacia un perfil de corte familiar. Nosotros también hemos probado ya el Hyundai Tucson, en su versión 1.7 litros diésel de 115 caballos, y esto es lo que nos ha parecido.

Desde fuera y hacia el interior. El Hyundai Tucson es un vehículo hecho con buen gusto, si nos ceñimos al diseño, y a pesar de que en TestCoches no nos apasiona en absoluto el color plata, ni en este ni en ningún otro. Pero incluso con un color del que no somos en absoluto devotos, el Hyundai Tuscon luce un diseño imponente, de líneas marcadas en el frontal por una parrilla completamente vertical, amplia y tremendamente sobria. Eso sí, una línea más estilizada en la trasera y formas más suaves en el resto de la carrocería. Cuestión de gustos, pero sus resultados en el mercado nos permiten decir con seguridad que su diseño convence.

Un interior tremendamente amplio, pero no sólo de espacio vive el Hombre

El interior del Hyundai Tucson es amplio, tremendamente amplio si nos fijamos en las plazas delanteras con un ancho realmente generoso y un alto del que tampoco hay crítica posible, a pesar de que esta unidad tenía el techo solar practicable, que le hace perder algo de altura. Ahora bien, no es raro ver modelos que cumplen con las plazas delanteras y su habitabilidad, y en este caso lo agradable es que las plazas traseras son espaciosas, y no es exageración. Un ancho suficiente para dos, para tres en circunstancias que así lo exijan únicamente, sobre todo porque el asiento central es demasiado duro y con una forma que no es en absoluto cómoda. Ahora bien, donde puede presumir es en la distancia entre el asiento delantero y la rodilla, porque las plazas traseras son muy, pero que muy amplias ‘de largo’.

hyundai tucson trasera

La única pega es que este espacio que tenemos de largo en las plazas traseras, evidentemente lo perdemos de maletero. ¿Espacio para cuatro personas y sus cuatro ‘maletones’ para una semana de vacaciones? Sí, de sobra, pero el maletero no es algo de lo que pueda sacar pecho el Tucson, y la medalla se la llevan sin lugar a dudas las plazas traseras en las que viajar, aunque seas un adulto de metro ochenta, es una auténtica gozada. Sin problemas.

De las calidades también hay para repasar largo y tendido, y puntos en los que el Tucson puede sacar pecho, y otros en los que sencillamente se mantiene en la media. Pero eso no es malo, evidentemente, porque en el aspecto global es un vehículo que está en un puesto ventajoso. La cuestión es que hay algunos plásticos duros, que más allá de que sean duros o blandos se echa en falta la textura algo más cuidada, y por ejemplo donde se ubican los mandos eléctricos de las ventanillas son plásticos duros y completamente ‘lisos’.

El resto, sin duda cumple perfectamente. El volante sí tiene una textura y dureza agradable, y los plásticos al alcance de conductor y pasajero exactamente lo mismo. Una vez más tenemos plásticos plateados en algunas zonas de la consola que si bien no tienen un aspecto ‘premium’, dan un toque de contraste y dejan un poco a un lado ese ‘buen gusto’ con el que está diseñado el resto del modelo SUV de Hyundai.

techo solar hyundai tucson

Divertido y versátil en asfalto, apto en ‘offroad’

Las primeras sensaciones al volante del Hyundai Tucson son agradables, pero las primeras impresiones no siempre son fieles a la realidad. Ocurre en los vehículos y ocurre ‘en la vida misma’. Sobre el papel, evidentemente un 115 caballos diésel con estas dimensiones y peso no es una bestia, ni mucho menos, aunque un bloque de 1.7 litros de cubicaje ya pinta algo mejor. La cuestión es que no, sobre el papel no son cifras, tampoco, con las que sacar pecho a priori. Pero el papel también engaña, en ocasiones –no, el algodón no-.

hyundai tucson frontal

Tracción sólo en el eje delantero, y evidentemente motor delantero. Mucho peso en la parte frontal es lo que al Mitsubishi Outlander le hacía ‘cabezón’, tendente a la tangente con una delantera que arrastra al resto. Y en este Hyundai Tucson, eso no ocurre. Es más, sorprende el aplomo con el que rueda en todos los sentidos, tanto en una conducción prudente, como llevándolo al extremo como si pretendiésemos sacar de él ese lado deportivo para el que no está en absoluto planteado.

La experiencia de conducción admite poca crítica, desde un tacto de pedales blando, algo muy cómodo para hacer largos recorridos, hasta una palanca de cambio en la que destancan la suavidad y el guiado. El motor parece que está dormido por debajo de las 2.000 vueltas, pero por encima de este régimen  se mueve con alegría incluso con cuatro pasajeros, aunque cargarlo hasta arriba de maletas y pretender pasar ágil por un puerto de montaña ya es otra historia.

frontal hyundai tucson

Pero dejando el motor a un lado, de nuevo, la clave de este asunto es que se agarra al suelo que da gusto aplastar el acelerador, y además tiene un modo sport que endurece ligeramente la dirección y, sin olvidar que estamos en un SUV amplio de corte familiar, noble, sí que nos ayuda a buscar algunas sensaciones. Esto en asfalto, pero saliendo de la carretera nos encontramos con una suspensión igual de amable con nuestras cervicales, que se lleva en su recorrido toda la maldad del piso por nosotros, y manteniéndose estable para preocuparnos únicamente de disfrutar conduciéndolo.

A todo esto anterior hay que sumarle que en un uso por ciudad, en nuestra prueba nos hemos mantenido en 7 l/100 km como la media más alta, mientras que en autopista y al ritmo normal ha bajado hasta los 5,6 l/100 km. En cualquier caso, en un uso mixto y llevándolo a un ritmo que no corresponde a este tipo de vehículos, es decir, al límite, nos hemos ido a un máximo de 7,8 l/100 km como pico. Medias más que correctas, por lo tanto, así que otro minipunto para el Hyundai Tucson, que nos ha dejado un muy buen sabor de boca.