Si conoces algo del tema, seguramente sabrás que es uno de los arreglos más caros de un coche. Sí, hablamos de motores diésel, y hablamos sólo del supuesto caso en que se averíe el filtro de partículas. Si llevas un mantenimiento correcto, evidentemente no deberías tener problemas. Pero si no conoces de qué estamos hablando, te explicamos qué es el filtro de partículas, o como a algunos les gusta decir: FAP.

Sólo se instala en modelos con motor diésel, y el filtro de partículas es un dispositivo que está situado en el tubo de escape. Según su funcionamiento normal, el FAP está diseñado para retener las partículas sólidas generadas por el motor y, cuando está ‘lleno’, las incinera para reducir las emisiones contaminantes. Porque, como sabrás, las emisiones perjudiciales para el ser humano son las más ‘grandes’, y respecto al resto no hay problema, al menos por homologación, de que sean emitidas por el tubo de escape de nuestro vehículo.

Así funciona el filtro de partículas (FAP) de un diésel

Como ya adelantábamos, el filtro de partículas o FAP se encarga de incinerar las partículas de mayor tamaño, luego es evidente que se requiere una temperatura mínima para que lleve a cabo este proceso, que se conoce como regeneración. Más concretamente, es necesario que se alcancen en torno a 600 grados centígrados para que el funcionamiento sea correcto, puesto que de lo contrario el motor fuerza esta regeneración inyectando un exceso de carburante para incrementar la temperatura de los gases en el escape.

filtro de particulas FAP

Para un ciclo completo de regeneración del filtro de partículas estaríamos hablando de un recorrido de, aproximadamente, 1.000 kilómetros. Cuando se produce este exceso de inyección de carburante, como es lógico, sube el consumo de combustible en torno a un 10% y durante unos 20 minutos.

Los problemas más frecuentes del FAP son culpa del conductor

Ahora bien, estas regeneraciones sólo se producen si el motor está encendido, y en caso de que apaguemos el motor mientras se está produciendo, tras la tercera ocasión en que esto ocurra veremos cómo se ilumina un testigo alertando de que tenemos que ir al taller. Y si esto ocurre, la regeneración en taller nos puede salir por unos 60 euros, un problema que si no resolvemos cuando es debido puede acabar obstruyendo el filtro y, así, tendremos que desembolsar en torno a 1.200 euros por uno nuevo.

Por lo tanto, hay que estar algo pendiente de que las regeneraciones se completen de forma correcta en nuestro filtro de partículas, y hacerlo es tan simple como salir a carretera con la frecuencia suficiente para que, cada aproximadamente 1.000 kilómetros, el sistema de escape alcance la temperatura suficiente y se completen estos ciclos. Y es que el problema de los trayectos cortos es que no permiten alcanzar la temperatura idónea, luego juegan en contra del normal funcionamiento del FAP y, como comentábamos, los requisitos para las regeneraciones.