He comparado el gasto con un SEAT Ibiza 1.0 TSI 115 CV con el gasto de un Citroën ë-C3. Dos modelos equivalentes o comparables del segmento B, que cuestan 22.230 y 28.300 euros, respectivamente. Uno es gasolina y el otro es totalmente eléctrico, y son parecidos tanto por tamaño como por prestaciones e incluso por precio de venta.
Para estos cálculos se ha planteado el gasto de uso, en repostajes de gasolina para el Ibiza y en carga de batería para el CItroën ë-C3. Además, en el eléctrico se ha considerado el gasto haciendo uso de 100% carga en casa, de 100% carga rápida y un uso combinado con un 70% carga rápida y 30% carga doméstica.
También se han hecho los cálculos con 10.000, 15.000 y 20.000 kilómetros al año, en períodos de uno, cinco y diez años. De modo que se pueda ver el potencial de ahorro en función del uso y a lo largo del tiempo. Y, por cierto, considerando el gasto solo de ‘repostaje’, y también sumando este gasto al propio precio de compra del vehículo.
El ahorro depende, y mucho, del uso y el tipo de cargadores que utilices
Se ha considerado una tarifa eléctrica doméstica de 0,1872 €/kWh, y una tarifa de carga rápida de 0,47 €/kWh. Evidentemente, la carga doméstica puede llegar a ser más barata, y la carga rápida puede llegar a ser mucho más cara. Se ha tenido en cuenta también que el SEAT Ibiza homologa 5 L/100 km de consumo medio. La cifra real será algo superior, pero es en lo que me he basado para los cálculos teóricos.
Y si revisas las tablas y gráficas, que te dejo adjuntas en este artículo para que puedas comprobar toda la información, verás que el mayor ahorro es cuando se carga en casa. La carga rápida, de hecho, hace que en muchos casos sea incluso más barato un coche gasolina. Por eso, para quienes tengan opción de cargar en casa, el coche eléctrico es la opción perfecta sin ningún tipo de dudas. Para quienes vayan a tener que recurrir a cargadores públicos, las cosas cambian.
Podemos llegar a ahorrarnos más de 10.000 euros, pero para eso hay que hacer muchos kilómetros a lo largo del año. Será a partir del quinto año cuando veremos las mayores ventajas, y por supuesto dependerá de forma notable que usemos carga doméstica, que es mucho más económica.











