Una de las claves en el downsizing, sin duda, es el protagonismo de los turbocompresoresCada vez vemos motores más ‘pequeños’ con una sobrealimentación mayor, tanto que se pueden sacar entre 150 y 250 CV por litro de desplazamiento. Y esto lo que nos promete es un rendimiento mayor a la par que consumos más comedidos, pero ¿es oro todo lo que reluce en el downsizing? Eso es lo que tratamos de averiguar.

El turbocompresor no es la única pieza clave en esto del downsizing, pero sí es una de las más relevantes frente a la hibridación que está evolucionando de una forma algo más lenta, así como otros sistemas para conseguir buenas cifras de potencia minimizando los consumos y emisiones para cumplir, sobre todo en este último aspecto, con la normativa contra la contaminación.

Motores pequeños sobrealimentados, la esencia del ‘downsizing’

Vete olvidándote de los motores atmosféricos, los gigantescos bloques de numerosos cilindros de alto cubicaje, porque la norma que se está imponiendo son los bloques de escasos cilindros y cubicaje modesto con sobrealimentación para igualar la potencia de mecánicas vistas hasta la fecha. Se mantendrán algunas ‘bestias’ de bloque gigantesco en catálogo, pero poco a poco se va limpiando la flota introduciendo nuevos modelos más respetuosos con el medio ambiente, porque aún las exigencias medioambientales son por flota, y no por modelo.

La falta de ‘empuje’ en el rango de revoluciones

El problema del downsizing, en estos términos, es la complejidad que se plantea para conseguir el empuje óptimo en todo el recorrido del cuenta revoluciones. Es decir, no es raro encontrarnos con modelos que se quedan dormidos por debajo de vueltas y que desprenden su mejor rendimiento a partir de un sector concreto. Pero aquí son los compresores eléctricos los que van a cumplir con las deficiencias de la sobrealimentación tradicional.