Volkswagen siempre se ha caracterizado por desarrollar en algunas ocasiones motores con una configuración de lo más exótica. Uno de los menos conocidos sea quizás el V5 que se incluyó en algunos modelos de la marca alemana pero también en SEAT y que ofrecía unas prestaciones a medio camino entre el tradicional cuatro en línea y el venerado VR6. En Engineering Explained te cuentan cómo funcionaba.

El motor V5 de Volkswagen derivaba precisamente del VR6 y cubicaba 2.3 litros. Si conocéis algo de este motor, sabréis que una de sus principales características era lo compacto de su construcción debido a que el ángulo entre los cilindros es de solamente 15º, lo que permite disponer de una única culata y ocupar un espacio mucho más reducido en el motor y, además, unos costes de producción mucho menores.

Un VR6 pero con un cilindro menos

Motor V5 Volkswagen

Partiendo precisamente del VR6, Volkswagen decidió prescindir de uno de los cilindros y crear el V5. En un primer lugar, con distribución de dos válvulas por cilindro (10 válvulas en total) lo que le permitía desarrollar una potencia de 150 cv. Posteriormente fue revisado y se le añadió otro par de válvulas hasta totalizar 20 y realizando otros cambios en la gestión electrónica, llegaría a desarrollar 170 cv.

Este motor nació por lo tanto como una apuesta para ofrecer al cliente un motor de potencia media, mayor que el de los 4 en línea pero un paso por debajo de los VR6 o GTI. Se utilizaron en modelos como el propio Golf, el Bora (la versión de cuatro puertas), el Passat y también en el SEAT Toledo.

Algunas de sus características residían en que el eje de las bielas estaba descentrado respecto al eje de giro del cigüeñal, un orden de encendido en el sentido de las agujas del reloj y que las válvulas de admisión y escape estaba situadas simétricamente en una bancada y otra con el fin de poder agrupar la admisión y escape en una construcción 2-2-1. De esta forma los dos pistones con el colector de admisión más largo contaban con el de escape más corto y viceversa, con el fin de optimizar los tiempos de llenado y escape de cada uno de los cilindros.

Finalmente la llegada del motor 1.8 litros 20V Turbo terminó con el V5 de Volkswagen ya que el nuevo propulsor ofrecía unas prestaciones superiores y al mismo tiempo, reducía el consumo notablemente algo que siempre se le achacó a este curioso motor.