Los cambios no siempre son positivos y la proliferación de ventas de vehículos tipo SUV está siendo uno de los factores determinantes en el aumento del número de fallecidos por atropello entre los peatones. Así lo ha determinado The Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) en un reciente estudio en el que ha analizado el aumento de peatones fallecidos desde 2009.

El estudio se ha realizado en Estados Unidos donde la cultura de los SUV y Pick-up (camionetas, como les gusta llamarlas a ellos) lleva arraigada durante mucho tiempo. Las cifras son bastante espeluznantes puesto que mientras los muertos por atropello habían ido disminuyendo, año tras año, desde 1975 hasta alcanzar un mínimo histórico en 2009, en 2016 el número de fallecidos había vuelto a niveles alcanzados en 1990.

Así se pasaba de 2.959 muertes en 2009 hasta las 4.700 de 2016, resultado de los cerca de 6.000 personas que fueron atropelladas de alguna forma por un vehículo mientras cruzaban, ya sea correctamente o por lugares no permitidos.

Los SUV provocan mayor número de lesiones en la cabeza

Infiniti QX80 Limited

Una de las consecuencias directas cuando una persona es atropellada por un vehículo tipo SUV es que tiene muchas más posibilidades de ser golpeada directamente en la cabeza. Mientras en un automóvil convencional, el golpe en la zona de las piernas suele hacer que el peatón ruede por encima del capó del coche, en un SUV el golpe es mucho más directo y este es proyectado con una mayor violencia contra el suelo con lo que la gravedad de las lesiones es mayor e, incluso, existen muchas más posibilidades de ser posteriormente aplastado por las ruedas del vehículo.

Lógicamente no es el único factor que interviene en la ecuación. También el mayor número de distracciones al volante (teléfono móvil, sistemas multimedia en le vehículo) suponen un incremento del número de peatones que se ven involucrados en el accidente. Ellos también son parte culpable pues en muchas ocasiones cruzan por lugares no permitidos.

Algunas soluciones ya se están aplicando en ciudades, como por ejemplo disminuir la velocidad de circulación en las calles más estrechas. Aunque algunos conductores se rasguen las vestiduras porque no entienden las llamada zonas 30, lo cierto es que apenas influye en el tiempo total del desplazamiento pero sí disminuye el riesgo de lesiones graves en un atropello.

Otras ciudades han prohibido los giros a la derecha cuando el semáforo está en rojo (algo habitual en Estados Unidos), así como un mayor control para evitar los excesos de velocidad. También aumentar la iluminación en los cruces para que los conductores se percaten de la presencia de peatones en las proximidades.

La conclusión de todo ello parece clara: lejos de lo que se podría pensar, los vehículos SUV cuentan con más inconvenientes que ventajas: son más caros, consumen más, cuentan con un mantenimiento más caro (por ejemplo, neumáticos), menos estables dado su centro de gravedad más alto, no necesariamente más grandes que otros vehículos de igual precio/segmento con carrocería familiar/monovolumen y, ahora, una mayor tasa de lesión para los peatones en caso de atropello.