El Toyota C-HR ya era un modelo interesante cuando rondaba los 120 CV, pero el Toyota C-HR GR SPORT va un paso más allá y lleva su mecánica híbrida hasta los 184 CV. Y no solo eso, sino que además tiene una estética acorde a ese ‘plus’ de deportividad tanto en su carrocería como en el interior. He pasado una semana con él para traerte esta prueba, así que voy a contarte qué me ha parecido.

Hace tiempo que Toyota apuesta todo a la mecánica híbrida, o casi todo. En realidad, en paralelo a sus modelos ecológicos y racionales tiene la gama GR, de Gazoo Racing, en la que tenemos interesantes modelos como el Yaris, el GR 86 o el Supra. Modelos de aspiraciones puramente deportivas para los que no buscan un coche que cumpla necesidades, sino más bien sueños. Y el Toyota C-HR GR SPORT no está exactamente en este terreno, pero sí que toma su denominación para alertarnos de que estamos ante un sabor más deportivo de un SUV que, en realidad, está enfocado a ser práctico.

Diseño exterior más deportivo

La carrocería del Toyota C-HR GR SPORT muestra diferencias en sus ópticas, por ejemplo, que están oscurecidas, así como ligeros retoques en los paragolpes. Las llantas tienen diseño específico, las molduras laterales también e incluso la parrilla se ha modificado. Todo, incluyendo el alerón trasero, está pensado para que esta versión tenga una estética más deportiva. Y efectivamente, han conseguido que tenga un toque diferenciado y sea más atractivo, sobre todo, para el público joven.

Aunque las diferencias no son exageradas, en el Toyota C-HR GR SPORT, como avanzaba, el diseño se ha alterado para denotar que estamos ante una versión más potente y con mayores aptitudes en una conducción ligera. En la parte trasera tenemos la primera inscripción de Gazoo Racing. Quizá sea el detalle más pequeño a nivel estético, pero se agradece. Y está presente en otros sitios como, por ejemplo, el botón de encendido.

El interior también es más joven y deportivo

En el interior tenemos, sobre todo, unos asientos deportivos en los que vuelve a estar presente la inscripción GR y con los cuales tenemos una mejor sujeción lateral, que se agradece en los pasos por curva. El volante, igual que el pomo del cambio automático, tiene los pespuntes en color rojo. Estos pequeños detalles, así como las molduras en símil fibra de carbono en las puertas, hacen que una vez más seamos conscientes de que estamos ante una versión más deportiva no solo por mecánica, sino también por estética.

En este interior, aunque tenemos algunas ‘chuches’ propias de la versión GR SPORT, se heredan las pegas del Toyota C-HR. Y es que, además de las limitaciones habituales de espacio en este segmento, tenemos un acristalamiento muy reducido en las plazas traseras, y eso hace que la segunda fila sea algo más agobiante. No obstante, el espacio detrás es correcto. Y en este GR SPORT nos importa algo menos porque, en realidad, está más enfocado a la conducción que a llevar los asientos traseros ocupados.

¿Se siente realmente deportivo en la conducción?

Hay que tener muy presente, y muy claro, que el Toyota C-HR GR SPORT no es un deportivo, sino la versión deportiva de un SUV de corte urbano. Toyota ha introducido en él una mecánica híbrida de 184 CV de potencia, más potente que la que montan las versiones estándar del modelo. Y han cambiado sus neumáticos para que el coche se asiente en unas gomas de mayor rendimiento, además de que se ha trabajado sobre la dirección y suspensión para un conjunto, efectivamente, más deportivo.

Pero como iba contándote, este coche es una versión deportiva de un SUV urbano, y se siente como tal. Su comportamiento es muy bueno gracias a las ágiles aceleraciones y recuperaciones que permite el sistema eléctrico, y a nivel de chasis se ha optimizado el modelo para que tenga una mecánica más comunicativa y nerviosa. Es una versión que se disfruta mucho más en la conducción que un Toyota C-HR normal, pero evidentemente no es un SUV deportivo puro.

Lo más interesante es poder disfrutar de un Toyota C-HR con una buena inclinación deportiva, pero que sigue siendo muy, muy práctico, y cómodo para el uso cotidiano. De hecho, la balanza está bastante más inclinada hacia la practicidad. Y eso, al menos para mí, es todo un acierto.