El Volkswagen Golf es, sin duda, un icono. Un éxito generación tras generación y desde sus inicios que, efectivamente, se ha renovado en forma de Volkswagen Golf 2020octava generación- y trae consigo importantes novedades. Quizá a nivel de diseño parezca que son más bien escasas –y en realidad no es así-, pero esta nueva generación del Golf cambia, y mucho.

Empezando por el diseño exterior, la carrocería es ahora ligeramente más larga y baja. Eso hace que dé una sensación de mayor aplomo a nivel visual y que además, en el comportamiento dinámico, se vea afectado de forma positiva. Se ha apostado por un diseño de líneas más horizontales, con unas ópticas más estilizadas y unidas entre sí en el frontal, además de con un ‘doble lóbulo’ que cambia la mirada del Volkswagen Golf 2020 con respecto a la generación anterior. Y en la zaga también, formas más angulosas y un mayor músculo para esta renovación.

En el interior hay cambios todavía más notables. Adiós a casi todos los botones y un cuadro de instrumentos digital que sigue la herencia del Golf 7.5, el restyling de la séptima generación. La pantalla multimedia de 10 pulgadas toma protagonismo y hasta los mandos del climatizador se van a controles táctiles. Quizá no sea lo más cómodo, pero tenemos un interior sencillo, muy limpio y despejado, con buenas calidades y una sensación francamente agradable.

En cuanto a las mecánicas y conducción, ahora hay versiones mild hybrid con sistema eléctrico de 48V que ayudan a mejorar la eficiencia. Además de conseguir la codiciada etiqueta ECO de la DGT, también tenemos consumos más bajos y una respuesta más inmediata en bajo régimen. En definitiva, una mejora mecánica importante para coexistir los motores térmicos habituales y los nuevos mild hybrid, que poco a poco irán quitándole el hueco a los gasolina ‘de siempre’.

En la conducción el Volkswagen Golf 2020 sigue apostando por sensaciones equilibradas. Un coche cómodo para el día a día, fácil de conducir y manejable. Eso sí, en modo Sport, gracias a la suspensión adaptativa y el cambio DSG, automático de doble embrague, presta sensaciones deportivas de un nivel bastante interesante. Seguro que a nadie le disgustará y, en este sentido, no deja de ser una evolución lógica con respecto a la generación anterior.