Aunque hasta el momento Tesla ofrecía en todos sus vehículos conexión 4G de forma gratuita, ya se sabía que tarde o temprano la compañía de Palo Alto empezaría a cobrar por estos servicios como el resto de fabricantes. Es algo lógico si tenemos en cuenta que tanto su producción como las ventas están aumentando y que por lo tanto, económicamente no puede seguir ofreciendo estos servicios sin un coste adicional.

En 2014, Elon Musk ya advirtió que la intención de Tesla era tener esta deferencia con sus clientes durante los cuatro primeros años y, ahora mediado ya 2018, el plazo se ha terminado. Lo hará concretamente en próximo 1 de julio. De igual forma, Tesla ya cobra por usar los supercargadores, algo que tampoco empezó ofreciendo sin coste para sus clientes.

Tesla busca rentabilidad

Es lógico que a estas alturas, Tesla busque rentabilidad y para ello obligue a suscribirse a algunos de sus servicios. Aunque no serán todos ya que mantendrá otros sin coste como por ejemplo las actualizaciones OTA o el sistema de navegación con información en tiempo real sobre los Supercargadores.

Aunque todavía no se sabe con seguridad cuál será el precio de los servicios 4G de pago, se especula que será aproximadamente de unos 100 dólares al año para los clientes americanos. En Europa tampoco se ha fijado de momento un precio, aunque si tomamos como referencia el Opel OnStar, rondaría los 100 euros al año. En este caso, es la compañía holandesa KPN quien es el proveedor de los servicios para Tesla.

Con este cambio en la política de Tesla es más que probable que el precio de los vehículos se pueda ajustar próximamente, a medida que la producción y los números empiecen a crecer de forma positiva, algo que empieza a necesitar de una forma relativamente urgente dado la presión que ejercen algunos accionistas. Para ello parece que siguen en la dirección correcta.

Fuente: Elektrek