Renault sigue con serios problemas para el desarrollo de una nueva unidad del MGU-K, el sistema que recupera la energía en las frenadas. Cuando debería haber estado lista ya para la pasada temporada, aun no ha conseguido dar con la tecla que le permita mejorar la fiabilidad y es por ello que ya acumulan un retraso de más de un año, sin perspectivas de saber cuándo estará listo.

Este es el mayor lastre que arrastra Renault y, por lo tanto, tanto su equipo oficial como los de Red Bull y McLaren ya que también utilizan los propulsores del fabricante francés. Además y con la limitación de propulsores para todo el año que en el caso de la MGU-K es de únicamente dos unidades, el problema es decidir cuándo introducirlo con garantías de que su fiabilidad esté contrastada.

Renault no sabe cuándo podrá introducir la nueva versión

Remi Taffin, el máximo responsable de los motores de Renault, hacía unas declaraciones a Autosport en las que explicaba exactamente en que situación se encuentran y cuáles son sus planes para el futuro:

«No existe un objetivo claro sobre cuándo podremos utilizarlo, más bien diría que lo introduciremos cuando esté listo. Se trata de conseguir fiabilidad, tiene que ser capaz de rodar todo lo que necesitamos. Ahora mismo estamos en la última fase de prueba.»

Normalmente es el Gran Premio de Canadá donde los fabricantes aprovechan para introducir mejoras. Pero se trata de la séptima cita de la temporada y por lo tanto, con otras 13 por delante, la nueva MGU-K no sería capaz de aguantar todas las carreras restantes y por lo tanto acabarían penalizando al introducir una tercera versión.

«Está claro que tendrá un impacto en su fecha de introducción. Si lo hacemos en la séptima carrera, no logrará completar las 13 restantes, por lo que tendríamos que introducir un tercero y acabaríamos penalizando. Siempre es un problema retrasar la introducción de mejoras en pista, pero queremos tener la máxima fiabilidad.»