Aun con los ecos resonando en los oídos en pro de la búsqueda de más espectáculo en la Fórmula 1 por parte de Liberty Media, los promotores del campeonato trabajan ya en que para 2019 el número de adelantamientos en carrera aumenten. Las alarmas ya saltaron en Australia y aunque en Bahrein vimos una carrera con notables adelantamientos, todavía se está lejos de la cifra ideal.

La junta reunida para tratar este tema no llegó finalmente a un acuerdo, aunque si se trataron dos puntos en concreto que podrían ayudar a que las batallas fuesen más interesantes en pista: por un lado, reducir la complejidad del alerón delantero y por otro, modificar el alerón trasero para que el DRS tenga mayor efecto.

Poder usar el rebufo, la pieza clave

 

Antiguamente, uno de los puntos claves del adelantamiento era poder pegarte a la estela de tu rival para aprovechar al máximo el rebufo y poder gozar de esos km/h extra que te permitiesen el adelantamiento en la recta o bien, en la apurada de frenada de la siguiente curva.

Sin embargo y con la escalada de la complejidad aerodinámica en los monoplazas, ahora es prácticamente imposible ir detrás de otro Fórmula 1 sin perder estabilidad y, por lo tanto, las décimas necesarias para poder intentar el adelantamiento. Es por ello que Ross Brawn declaraba a Sky Sports F1 que una de las soluciones pasa por simplificar el morro de los actuales monoplazas:

«Si nos fijamos en las alas delanteras que hay actualmente son enormemente complejas. El flujo del aire cuando contacta con el ala es increíblemente enrevesado, lo que provoca que el monoplaza sea más sensible. Así que si simplificamos la parte delantera, podríamos decir que volveríamos a la dirección correcta. Todo lo que hemos hecho en los últimos años ha ido en la dirección equivocada.»

Sin embargo los equipos ven difícil que se pueda modificar el alerón para el intervalo 2019-2020 ya que los planes de cara al año que viene no se podrían modificar (los equipos ya están trabajando en el monoplaza de la temporada que viene), por lo que sólo sería viable para 2020 y sólo un año tras los radicales cambios que llegarán en 2021.

La otra posibilidad reside en hacer un apaño con el alerón trasero y el DRS para que tenga una mayor influencia y permita a los monoplazas una mayor velocidad punta. Pero ni Ross Brawn ni el resto de técnicos están muy por la labor de que este elemento tenga todavía un mayor protagonista.

El tiempo corre porque el próximo 30 de abril es la fecha límite para acordar los cambios en el reglamento.