Max Verstappen se anotaba ayer su primera victoria de la temporada en el GP Austria 2018 y en un circuito en el que a pesar de lo que podríamos pensar al tratarse del Red Bull Ring, históricamente no se le ha dado demasiado bien a la escudería de Milton Keynes. Kimi Räikkönen era segundo mientras que Sebastian Vettel recupera el liderato de la provisional tras el abandono de Lewis Hamilton, el primero en mucho tiempo.

Se apagaba el semáforo y los dos Mercedes no salían demasiado bien. Kimi Räikkönen se metía entre ambos y superaba al Valtteri Bottas aunque no a Hamilton. Los neumáticos más blandos del finés no los aprovechaba debidamente y veía como antes del primer giro tanto el propio Bottas como posteriormente Verstappen le superaban. Por detrás, mala salida de Carlos Sainz mientras que Fernando Alonso, saliendo desde el pit lane, recuperaba una posición gracias a que Stoffel Vandoorme tenía un toque con Pierre Gasly y tenía que pasar por boxes a cambiar el alerón delantero.

Quien tampoco hacía una buena salida era Sebastian Vettel, que hasta en dos ocasiones se fue por las escapatorias aunque recuperaba posiciones a marchas forzadas para volver a colocarse tras el otro Red Bull, el de Daniel Ricciardo.

En la vuelta 13, el nuevo motor del Renault de Niko Hulkenberg estallaba entre humo y llamas, teniendo que decir adiós a la carrera. Unas pocas vueltas después, Valtteri Bottas se quedaba sin presión hidráulica y tenía que aparcar su Mercedes en la escapatoria. Esto propiciaba un Virtual Safety Car que pillaba a contrapié a Lewis Hamilton mientras que más de la mitad de parrilla aprovechaba para cambiar ruedas, sobre todo ambos Ferrari y Red Bull.

Ricciardo pasaba a Kimi y Verstappen, a 13 segundos de Hamilton en un circuito en el que el cambio de neumáticos implica una demora de 20 segundos, era líder virtual hasta que el inglés entrase a hacer su parada, tras reconocer el equipo el error estratégico. Lewis apuraba la parada hasta hacerla justo para salir por delante de Vettel, que era quien importaba de cara al campeonato una vez que veían que la victoria era imposible.

Se llegaba así al ecuador de la carrera momento en el que esta daba un giro ya que algunos monoplazas empezaban a sufrir blistering con los neumáticos duros. El primero era Daniel Ricciardo, que era superado por Räikkönen mientras que más atrás, Sainz estaba obligado a entrar en boxes a cambiar ruedas ya que el Renault era inconducible, hundiéndose en la clasificación.

 

Los problemas en los neumáticos se reproducían en el Mercedes de Hamilton, lo que aprovechaba Vettel para ponerse tercero después de que Ricciardo pasase también por boxes. Verstappen lo sufría ligeramente, pero su condición de líder le permitía gestionar el ritmo y con ello la temperatura de los neumáticos para impedir que fuese a más mientras que los Ferrari parecían ajeno a este problema al igual que Fernando Alonso. El asturiano, cual hormiguita, se acercaba a la zona de puntos.

Cuando restaban diez vueltas, último golpe de efecto. Daniel Ricciardo abandonaba, Hartley con problemas en el monoplaza ralentizaba enormemente el ritmo, algo que aprovechaba Alonso para superarle. El McLaren ya en la zona de puntos adelantaría posteriormente a Leclerc y Gasly para terminar en una meritoria octava plaza propiciada en gran medida por los abandonos y problemas. Y la puntilla sería el abandono de Hamilton, con problemas en la bomba de gasolina.

Ferrari atacó en los últimos giros a Max Verstappen, con Kimi Räikkönen marcando vuelta rápida en el último giro y buscando con ello problemas en las ruedas traseras de Max. Pero el Red Bull aguantó y se anotaba la victoria con los dos Ferrari detrás, algo que hacía que Vettel recuperase el liderato por un punto. Romain Grosjean y Kevn Magnussen hacían doblete para HAAS como primeros del resto seguidos de los dos Force India de Pérez y Ocon (ya dijimos que harían un buen papel). Alonso octavo mientras que los dos Sauber de Leclerc y Ericsson cerraban el top 10. Sainz era finalmente duodécimo.

La próxima parada será este mismo fin de semana con motivo del Gran Premio de Gran Bretaña en el Circuito de Silverstone.