Aunque ya sabemos desde hace algún tiempo cuáles serán los planes de BMW respecto al vehículo eléctrico de aquí a 2025, con la presentación de 25 nuevos modelos con algún tipo de electrificación incluyendo 12 de ellos que serán cien por cien eléctricos, lo cierto es que el fabricantes alemán ha confesado que se está tomando las cosas con calma al menos hasta que el desarrollo de la tecnología permita competir en precio.

Bien es cierto que BMW cuenta con la gama de eléctricos «i», con el BMW i3 y BMW i8 al que próximamente se le unirá el nuevo BMW i4, pero no los considera vehículos de producción a gran escala debido a que su precio se encuentra muy por encima de lo que sería su equivalente en gasolina.

Y de momento, al menos hasta el desarrollo de la quinta generación de eléctricos por parte de BMW, no aumentarán la escala de producción con el fin de ofrecer vehículos que a nivel de costes sean realmente competitivos.

BMW y el refranero español: vísteme despacio…

Harald Krueger, CEO de BMW, declaraba que la diferencia de costes entre la tecnología eléctrica de cuarta generación respecto a la quinta en términos porcentuales da como resultado un número de dos dígitos, suficiente como para ser tenido en cuenta antes de democratizar la tecnología.

Echando un vistazo a un futuro más lejano, Krueger también apuntaba que ya han empezado a trabajar en lo que será la sexta generación de vehículos eléctricos y para ello necesitan una inversión de nueve cifras (miles de millones) con el fin de aumentar la investigación a nivel de baterías.

Es por todo ello que, de momento, BMW mantendrá sus vehículos eléctricos como una opción para alguno de sus clientes pero su ofensiva llegará seguramente un poco más tarde que el resto, pero quieren hacerlo con un camino asentado que les permita dominar el sector según lleguen a él gracias a productos competitivos en prestaciones, calidad y sobre todo precio.