Blog de coches en español con noticias, pruebas y reportajes sobre modelos

¿Problemas de embrague? Cómo detectar una avería

0

Cuando compramos un coche nuevo no sólo hay que tener en cuenta el precio de compra sino, también, los costes de mantenimiento. Y entre ellos –que no son pocos-, se pueden dar los relacionados con las averías de embrague. En vehículos con cambio manual, el desgaste sobre este componente puede hacer que la transmisión dé problemas que podemos notar con la dificultad para engranar una marcha o, por ejemplo, ciertos ruidos cerca de la propia palanca. Esto ya debería ser una señal para saber que probablemente se haya averiado el embrague, o alguna pieza vinculada al cambio, pero ¿cómo podemos detectar una avería en el embrague?

Hay diferentes averías posibles sobre el embrague, y cada una muestra sus síntomas. Uno de los síntomas que demuestran una avería en el embrague se produce durante la aceleración, cuando pisamos el acelerador y el régimen de vueltas aumenta pero, sin embargo, la respuesta del motor no acompaña. Es decir, que aceleramos pisando el pedal que corresponde, pero el vehículo no aumenta su velocidad: esto ocurre por un deslizamiento del embrague, que no permite transmitir la actividad del motor a las ruedas, por tal problema en el sistema de transmisión.

Es crucial detectar las averías de embrague cuanto antes, de tal manera que nos ahorremos la bimasa y, por supuesto, posibles problemas sobre la propia caja de cambios o el motor.

 

Si te ocurre esto, seguramente tu embrague esté averiado: los síntomas más frecuentes para las averías de embrague

Otro síntoma de un problema relacionado con el embrague son los ruidos, y pueden producirse cuando se embraga –quizá el mando esté desajustado-, o pueden producirse cuando se mantiene pisado el embrague. En este último caso, con crujidos, el vehículo nos estará diciendo –probablemente- que la rótula de la horquilla de embrague está desgastada. Podemos escuchar otros ruidos en punto muerto, por ejemplo, por los mismos problemas, o quizá cuando se pisa el embrague en maniobras lentas, por problemas relacionados con el collarín del embrague. Pero lo más habitual es tener problemas para cambiar de marcha, algo que puede estar ocasionado por el sistema hidráulico o por alguno de los componentes de enlace.

En caso de que el vehículo tenga olor a quemado, un olor muy característico del embrague quemado, entonces es probable que no haya ninguna avería, sino sencillamente una ‘alerta’ por parte del componente. Este olor emana del embrague cuando los revestimientos se calientan por encima de la temperatura habitual y comienzan a arder, y ocurren por abusar del embrague durante la aceleración, o bien por mantener el pie apoyado sobre el pedal del embrague. Su correcto uso debería evitar este tipo de olores y averías, y un embrague bien utilizado –y sin defectos de fabricación- puede durar sin problema alguno más de 150.000 kilómetros sin tener que ser reemplazado.

¿Qué coche me compro? - ¡Te ayudamos a escoger y resolvemos tus dudas!

Uso de cookies

Como cualquier web, TestCoches utiliza cookies, y si continuas navegando aceptas nuestra política. Puedes leer más en la política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies