Si has notado el embrague duro en tu coche, es posible que se deba a una avería a nivel de mecánica. Más concretamente podría ser un síntoma. Es posible que el embrague de tu coche haya sufrido desgaste o un mal uso y que, por eso, notes que hace falta más fuerza de la habitual para que funcione; vamos, que notes el embrague duro al pisar el pedal correspondiente.

Lo más habitual es que el embrague duro en un coche sea un síntoma de avería. Pero no solo una, sino que son varias las opciones. A tu coche le pueden estar afectando distintas averías a nivel de mecánica y la forma en que se manifiesta es esta: cuando pisas el pedal del embrague notas que está duro, que tienes que aplicar más fuerza de la normal sobre el correspondiente pedal.

Por qué notas el embrague duro: posibles averías mecánicas

Las averías que podrían estar afectando a tu coche, y por las cuales notas el embrague duro, son varias. Una de las más habituales son las relacionadas con el selector. Y aunque es muy frecuente, su solución es tan fácil como lubricar el selector o limpiar el componente. Con esto, en muchos casos, el embrague vuelve a funcionar con normalidad y deja de estar duro. Pero es cierto que, por desgaste, y por averías algo más graves, en ocasiones hay que sustituir el selector por uno nuevo.

También puede provocar que sintamos el embrague duro algún tipo de problema sobre el disco de embrague. El desgaste, o una avería, podrían hacer que el sistema no funcione con normalidad. Y ante este tipo de avería sí, la solución será sustituir el disco del embrague para que todo vuelva a funcionar correctamente y con normalidad.

Además de notar el embrague duro, cuando algún tipo de avería le afecta al embrague podemos notar ruidos anómalos. Sobre todo, al cambiar de marcha. Sea lo que sea que notemos, lo más recomendable es acudir a un taller tan pronto como nos sea posible. Así no solo podrán identificar la avería exacta que le afecta a nuestro coche, sino que podrán evitar que la avería vaya a más y termine convirtiéndose en un problema de mayor gravedad.

A priori, un embrague debería poder resistir toda la vida útil del motor, pero podemos tener la mala suerte de un componente defectuoso, o es posible que durante la conducción abusemos del embrague –o hagamos mal uso de él- y se acelere su desgaste.