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Cómo ahorrar gasolina con 10 trucos

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El consumo medio marcado en la ficha técnica de tu vehículo es difícil de cumplir, por lo general tendremos que sumar un litro a los cien kilómetros tanto en todos los tipos de vía. Ahora bien, siempre podemos ahorrar gasolina reduciendo el consumo de nuestro vehículo con estos 10 trucos sencillos. En realidad, sea cual sea tu combustible, estos trucos te van a ayudar a gastar menos dinero en repostar.

Son buenos tiempos, los que corren, para todos los conductores. Si tienes un diésel habrás notado más la caída del precio del barril de petróleo, pero la gasolina también lleva meses en caída. Y aunque el petróleo está bajando de precio más rápido que los combustibles, tanto el diésel como la gasolina podemos encontrarlos cada vez más baratos en las gasolineras. En cualquier caso, siempre es bueno ahorrar dinero, y recortar el gasto en gasolina es realmente sencillo si sigues estos 10 trucos al pie de la letra.

Arranca tranquilo, ahorra gasolina

Cuando arranques, no es necesario pisar el acelerador. Ni siquiera los motores de inyección requieren que aceleremos para activar la alimentación, sino que simplemente se pone en funcionamiento el sistema al activar el contacto. Lo que sí tendremos que hacer, y sólo en algunos vehículos, es pisar el embrague o freno, un requisito que cada vez más marcas están marcando a los conductores en sus coches con botón de arranque y apagado, o bien sin necesidad de introducir la llave. En cualquier caso, se trata de un sistema tecnológico de seguridad, pero no de una cuestión mecánica. Si no aceleras, gastas menos combustible.

Sólo hay un punto de partida

 

Sí, si eres habilidoso con el juego embrague – acelerador podrás salir en segunda, e incluso en tercera también es posible. Ahora bien, si quieres ahorrar gasolina, lo más lógico en cualquier caso es que siempre inicies la marcha en primera. De esta forma, evidentemente, no necesitarás pisar apenas el acelerador, y por tanto gastarás menos combustible. Por supuesto, cuanta menor sea la presión sobre el acelerador, en este caso, menor será el consumo, aunque hay un límite evidente.

No revoluciones el motor más de lo necesario

El cuentarrevoluciones es la referencia perfecta para saber cuándo cambiar de marcha, aunque deberías saber que el momento de cambio en un gasolina se encuentra entre las 2.000 y 2.500 rpm, mientras que en un motor diésel el momento óptimo para cambiar estará entre las 1.500 y 2.000 rpm. Evidentemente, estos valores pueden variar ligeramente en función de tu modelo y motor, pero es una referencia a tener en cuenta. Y no todos tenemos cuentarrevoluciones, pero en ese caso podemos fijarnos en la velocidad, considerando que la tercera puede entrar a 30 km/h, la cuarta desde los 40 km/h y la quinta desde 50 km/h. En este último caso, tomando como referencia la velocidad, estamos considerando que estamos en una vía sin inclinación de ningún tipo, luego también puede variar ligeramente.

Y hablando de velocidad… ¿rápido o despacio?

 

La clave para ahorrar gasolina en términos de velocidad está en mantener un ritmo uniforme. Esto quiere decir que irá en contra de nuestra media de consumo un acelerón, pero también un frenazo. Para gastar menos en gasolina, siempre es recomendable utilizar marchas largas a bajas revoluciones, y recordando mantener el pie con 3/4 del recorrido del acelerador como máximo, siempre que sea posible. Si llevamos el pedal del acelerador hasta el final de su recorrido, probablemente acabaremos subiendo de forma considerable el consumo de gasolina.

Anticiparse es la clave para un ritmo uniforme

Tomando como base el punto anterior, la anticipación no sólo es clave para una conducción segura, sino también para una conducción eficiente. Sí, tratar de adelantarse a lo que va a ocurrir en la vía es fundamental para ahorrar gasolina, en tanto que evitaremos los acelerones y frenazos con una conducción en la que primen las variaciones progresivas, tanto acelerando como frenando.

Si estamos subiendo, así deberíamos cambiar…

No todas las carreteras nos mantienen sin inclinación alguna, sino que en ciertas ocasiones toca subir una pendiente. Y aquí es donde viene una de las mayores dudas de los conductores. Si queremos ser más eficientes en la conducción, la clave está en retrasar la reducción de marcha en tanto que nos sea posible, y una vez tengamos que efectuar este cambio de marcha será fundamental que aumentemos la presión sobre el acelerador, pero siempre teniendo en cuenta que no debemos acelerar a fondo si lo que queremos es gastar menos dinero en combustible.

Si estamos bajando, así deberíamos cambiar…

De acuerdo con las subidas, y ya tenemos la cuestión controlada. Pero, siempre que se sube, después toca bajar. Pues si encontramos una carretera con pendiente negativa, aquí haremos exactamente lo contrario, es decir, adelantar el cambio de marcha tratando de mantener las revoluciones del motor a un nivel inferior, siempre tratando de beneficiarnos de la inercia y circulando con la marcha más larga que nos sea posible.

En las curvas también se ahorra gasolina

Si frenamos de forma brusca antes de llegar a una curva, probablemente tendremos que acelerar de forma brusca al salir de la misma. Pues bien, la clave está en reducir lentamente la velocidad dejando de pisar el acelerador y, con la marcha engranada, aprovechando la inercia. La clave está en evitar reducciones de marcha innecesarias y mantener dentro de la trazada de la curva una aceleración uniforme. Ante todo, olvídate de frenar durante la curva y con las ruedas giradas, si no quieres asumir ciertos riesgos de accidente.

Si vas a parar, para de verdad

Cuando vayas a hacer una parada larga, lo más recomendable es que mantengas el motor apagado. Por si no lo sabías, un motor encendido funcionando al ralentí consume aproximadamente entre 0,5 y 0,7 litros por hora. Precisamente por eso, casi todos los fabricantes han incorporado en sus vehículos en sistema Start & Stop y similares, que además de reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, consigue reducir el consumo de nuestro vehículo en semáforos, por ejemplo. Así que, si vas a parar… para de verdad, luego apaga el motor.

Neumáticos, carga y ventilación

Si circulas con los neumáticos por debajo de la presión recomendada por tu fabricante, siempre conseguirás aumentar el consumo de combustible y harás crecer el riesgo de pinchazo. Si por el contrario aumentas la presión por encima de los valores recomendados, cuidado, porque quizá consigas consumir algo menos de gasolina, pero lo cierto es que estarás más cerca de poder sufrir un reventón, luego poco sentido tiene. Y lo mismo ocurre con los excesos de carga y la mala organización de la misma, que nos harán gastar más gasolina. Si queremos ahorrar combustible, la clave es repartir correctamente la carga y no superar los valores recomendados por el fabricante. Además, deberías saber que la calefacción, el aire acondicionado y llevar las ventanillas abiertas no son buenos aliados para ahorrar gasolina.

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