Amaxofobia es fobia a conducir. Afecta a muchas más personas de las que quizá habrías imaginado: en torno al 30% de los conductores de nuestro país sufren de amaxofobia. Pero existen diferentes grados o niveles en esta fobia, que no solo afecta a quienes nunca se han puesto al volante, sino que también puede aparecer con el tiempo en personas que llevan incluso muchos años conduciendo.

Por eso que señalábamos, de que existen diferentes grados de amaxofobia, o fobia a conducir, hay a quienes les genera una ansiedad ‘controlable’ el hecho de ponerse a conducir y a quienes les producen ataques de ansiedad severos, o incluso ataques de pánico, al ponerse a los mandos del vehículo. Incluso hay quienes llegan a sufrir ataques de pánico tan solo de pensar en la posibilidad de tener que conducir. La amaxofobia, como avanzábamos, afecta a un 30% de los conductores, aproximadamente, y en su mayoría son mujeres. De este porcentaje de conductores afectados por la amaxofobia, un 12% se ven incapaces de conducir un vehículo.

Qué es la amaxofobia o ‘fobia a conducir’ – Síntomas de la amaxofobia

Entre los síntomas de una persona que padece amaxofobia están los temblores en brazos y piernas, o alguno de los dos, la ansiedad, el nerviosismo o la sensación de falta de aire. Además, hay quienes señalan que experimentan dolores musculares o un ritmo cardíaco acelerado.

Los tres grupos de personas que sufren amaxofobia

Entre las personas afectadas por la amaxofobia se considera que hay tres grupos claramente diferenciados. Los primeros son los que obtienen el carnet de conducir y abandonan la conducción a lo largo de los 24 primeros meses desde que se sacaron el carnet de conducir; el segundo grupo son los conductores habituales, con experiencia, que de manera repentina empiezan a sentir ansiedad durante la conducción. Y el tercer grupo lo componen quienes han sufrido una experiencia traumática en un vehículo. En este tercer grupo estarían quienes han experimentado un accidente de tráfico que ha originado la fobia a la conducción, o quienes han vivido un accidente en alguien cercano.

Los desencadenantes de la amaxofobia, o fobia a conducir, pueden ser muchos. Personas perfeccionistas, de pensamientos rígidos o con tendencias negativas, así como una percepción errónea de los estímulos, son propensas a sufrir la amaxofobia. Los problemas de autoestima, la ansiedad por otras causas o el estrés, por cualquier motivo, igualmente pueden facilitar la existencia de la fobia a la conducción. Y por supuesto, la falta de experiencia al volante hace que sea más probable que aparezca la amaxofobia, por lo que un conductor novel está expuesto a un mayor riesgo en este sentido.

Cómo superar la amaxofobia – Qué hacer si tengo miedo a conducir

La amaxofobia la debe tratar un especialista. Un psicólogo o un psiquiatra. En cualquier caso, también son recomendables en terapia los cursos de conducción o los cursos de perfeccionamiento de la conducción para reducir o eliminar la fobia a la conducción. Sencillamente, porque de este modo se puede conducir en un entorno totalmente seguro y explorar límites que hagan ganar seguridad al conductor. La seguridad y la determinación son algunos de los puntos clave que se pueden trabajar con este tipo de prácticas o guías en la conducción.

No obstante, las terapias psicológicas son críticas, en tanto que son las que buscan e identifican los desencadenantes de la fobia para poder eliminar el problema con técnicas específicas y especializadas. Lo más importante es que existe tratamiento para la amaxofobia y que existe solución para que una persona que sufra de fobia a conducir sea capaz de ponerse al volante con plena y absoluta seguridad.