Sí, puedes reducir el consumo de combustible de tu coche con una serie de trucos. Y da igual si tienes un coche gasolina, un diésel o un híbrido, porque este tipo de trucos sirven para gastar menos en cualquier tipo de vehículo. Evidentemente, tu coche siempre consumirá un mínimo en función de sus características. Pero si lo usas siguiendo las pautas y trucos que te contamos vas a conseguir ahorrar combustible de forma notable.

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1. Revisa la presión de los neumáticos

La presión de los neumáticos es un punto crítico a nivel de seguridad, de confort y de consumo. Si los neumáticos tienen la presión baja, la resistencia al avance será mayor y, por lo tanto, gastaremos más carburante. Así que es recomendable revisar la documentación de nuestro vehículo para ver qué presión recomienda el fabricante y aplicarla. Y aunque con una presión algo mayor es cierto que el consumo puede reducirse todavía más, si llevamos los neumáticos sobre inflados aumenta el riesgo de que revienten.

Así que, teniendo en cuenta lo anterior, siempre deberías llevar la presión recomendada por el propio fabricante. Además de que sentirás que el coche se mueve más ágil, acelera como debe y frena en una distancia inferior, llevar la presión adecuada hace que se reduzca el consumo de combustible. La presión de los neumáticos la deberíamos revisar con cierta frecuencia, pero sobre todo hay que mirar si está correctamente antes de salir a hacer un viaje por carretera.

2. Saca del maletero lo que no necesites llevar

Es muy frecuente que llevemos cosas de más en el maletero. Y todo lo que llevemos supone peso extra que va a provocar que el motor tenga que hacer un mayor esfuerzo para ofrecer el mismo rendimiento. Esto se traduce, como probablemente hayas supuesto ya, en que el consumo de combustible aumente de forma innecesaria. Por eso, para reducir el consumo es recomendable que revises el maletero, y las plazas traseras, y saques de tu coche todo lo que no sea necesario que lleves.

Seguro que habrás notado que cuando van pasajeros en el vehículo, o llevas maletas, el coche no ofrece el mismo rendimiento –tarda más en acelerar, por ejemplo-. Cuando esto ocurre, efectivamente, también aumenta el consumo de combustible. Así que, aunque habrá cosas de las que no puedas prescindir, y sí o sí tengas que llevar dentro de tu coche, deberías sacar lo que no necesites para reducir la carga de peso y, con ello, reducir también el consumo de combustible.

3. No abuses del acelerador y el freno

Es fundamental mantener la distancia de seguridad con respecto al coche que circula por delante de nosotros. No solo por seguridad, sino también porque de este modo tendremos que acelerar y frenar con menor frecuencia y con menor intensidad. Cada vez que frenamos, y por tanto tenemos que volver a acelerar, estamos consumiendo combustible. Si mantenemos la adecuada distancia de seguridad habrá muchas frenadas, y aceleraciones, que nos ahorraremos. Y con esto podremos reducir el consumo de combustible de nuestro coche.

Además de esto, es recomendable aprovechar la orografía del terreno; es decir, dejar de acelerar en las bajadas, por ejemplo, para que se reduzca el consumo de combustible. Ahora bien, circular en punto muerto no es buena idea. Una cosa es aprovechar la inercia del coche, o circular con marchas largas, y otra cosa es abusar. También deberías cambiar de marcha a las revoluciones correctas, ni muy revolucionado ni demasiado poco, porque sino le pedirás al motor un sobre esfuerzo innecesario.

4. Usa el motor como freno

Y bastante relacionado con lo anterior: aprovecha el freno del motor. Cuando haya zonas en las que desciendas, sencillamente suelta el acelerador y la propia retención del motor hará que la velocidad del vehículo se mantenga, o que incluso se frene ligeramente. Cuando dejamos de pisar el acelerador el consumo se reduce enormemente, así que podemos aprovechar esta ventaja de la mecánica para que el consumo de nuestro coche sea inferior.

Esto no solo va ayudar a que gastemos menos gasolina, sino que además va a aliviar el trabajo de los frenos. Si utilizamos este truco de forma recurrente, seguro que a lo largo del tiempo acabaremos agradeciendo que el desgaste de las pastillas de freno sea menor. Siempre que puedas, aprovecha el freno motor no solo para consumir menos gasolina, sino también para aumentar la vida útil del sistema de frenos.

5. Evita llevar las ventanillas abiertas

Sí, llevar las ventanillas abiertas hace que tu coche consuma más que si, como alternativa, utilizas el aire acondicionado o el climatizador. Y esto es porque, al abrir las ventanillas, se produce una resistencia al avance –por aerodinámica- muy superior al gasto que hace el aire acondicionado. El sistema de climatización de tu coche utiliza un compresor que va asociado al motor; y que consume combustible de forma indirecta, sí, pero no tanto como llevar las ventanillas abiertas.

Siempre que puedas, utiliza el aire acondicionado en lugar de abrir las ventanillas. Y si quieres ser todavía más ahorrador, lo que puedes hacer es utilizar el aire acondicionado a baja potencia, en lugar de ponerlo a la máxima potencia que te ofrece. De este modo le exigirá menos esfuerzo al motor de tu coche y no solo gastarás menos carburante, sino que también afectará menos a la potencia disponible.