Toyota ha cerrado un acuerdo con Uber; el fabricante de automóviles japonés se beneficiará de la tecnología de conducción autónoma de Uber y, para ello, ha llevado a cabo una inversión de 500 millones de dólares. Uber ya contaba con Volvo como aliada, pero la asociación de Toyota es diferente, y las intenciones de ambas compañías, con esta nueva relación, no tienen nada que ver. Al menos, a priori.

Toyota ha invertido 500 millones de dólares en Uber que, sin lugar a dudas, ayudarán a la compañía al desarrollo de su tecnología de conducción autónoma. Esto es precisamente lo que quiere utilizar el fabricante de automóviles japonés. Ahora bien, no está claro de qué manera van a plantearlo; a diferencia de Volvo, que ofrece sus coches a Uber quedándose la compañía de transporte con la propiedad de los mismos, Toyota optará por otra fórmula.

Toyota estrecha lazos con Uber: un acuerdo, y 500 millones de dólares de inversión

Toyota ya mantenía una cierta relación con Uber; sin embargo, con este acuerdo millonario se han estrechado lazos y, sobre todo, se ha dirigido la asociación hacia algo muy concreto: la conducción autónoma. Mientras el TRI –Toyota Research Institute- de California sigue centrado en la investigación de forma privada para el fabricante japonés, esta externalización servirá para desarrollar de manera conjunta tecnologías de próximos modelos.

En marzo de 2017, el TRI ya tenía un primer vehículo de conducción autónoma, que se dio a conocer varios meses después y que aprovechaba también tecnología de terceros; concretamente, de Luminar, una firma asentada en Silicon Valley.

El enfoque de Toyota, respecto a la conducción autónoma, es muy distinta a la de otros fabricantes. Tienen la intención de introducir una tecnología ‘dual’, que se basará en el mismo hardware y software. Los coches serán 100% autónomos para atender a las personas de avanzada edad y discapacitadas, pero también preparan un sistema que permita cambiar entre conducción asistida y autónoma por completo.

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