El hidrógeno se perfila como una de las grandes opciones de futuro para la movilidad. Y sí, parece que los coches con pila de combustible coexistirán en el futuro con los eléctricos de batería; es decir, los que conocemos como coches eléctricos puros. Ahora bien, en estos momentos la producción de hidrógeno verde, producido a partir de fuentes de energía renovables, no supone un problema. El gran reto está en el almacenamiento y transporte del hidrógeno. Y en este punto, el gran reto está en la compresión del hidrógeno.

El futuro del hidrógeno, como combustible para automóviles, depende de al menos dos factores clave. Uno de ellos es el denominado hidrógeno verde; es decir, que este hidrógeno no provenga de energías fósiles, sino de recursos naturales renovables como la energía solar o la energía eólica. Y aunque hasta ahora la mayor parte se ha obtenido de energías fósiles, el hidrógeno verde es una opción posible y sobre todo la opción viable, porque no genera contaminación ni liberación de CO2. Así que la parte relativa a la sostenibilidad está resuelta, aunque la industria se tiene que adaptar para dedicarse al hidrógeno verde en exclusiva, producido a partir de fuentes de energías renovables.

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Necesitamos comprimir el hidrógeno para que pueda ser una solución real en la automoción

El gran reto en el uso del hidrógeno está, sobre todo, en el almacenamiento. Y es que debido a su muy baja densidad, alrededor de 13 veces inferior que la del aire, a temperatura ambiente ocupa un gran volumen. Esto es lo que complica su almacenamiento y transporte. Sin embargo, la manera más económica para densificar este gas, y resolver este problema, es comprimirlo a altas presiones, de entre 350 y 900 bar. Y ahora mismo ya hay compañías capaces de comprimir el hidrógeno a un máximo de 1.000 bar, tanto para el almacenaje como para su uso en hidrogeneras.

No obstante, los camiones y autobuses están ahora mismo preparados para soportar hasta 350 bar, mientras que los nuevos vehículos con pila de combustible soportan hasta 700 bar. Este nivel de compresión soportado por los vehículos de pila de combustible de última generación es suficiente para ofrecer una buena autonomía. Ahora mismo el mayor reto no está en la tecnología de los propios vehículos, sino más bien en la utilizada para el almacenamiento y transporte. Y por supuesto, en lo específico del almacenamiento en hidrogeneras. Más adelante se seguirá planteando el reto de la disponibilidad porque la red de hidrogeneras en este momento es insuficiente.

Frente al coche eléctrico, que tiene unos tiempos de recargalo equivalente al repostaje- con tiempos algo elevados, en el caso del hidrógeno los repostajes duran apenas 5 minutos. Esto hace que la solución sea bastante más parecida a las gasolineras, y los coches con motor térmico, que a los coches eléctricos. Además, uno de los puntos más interesantes está en que en estos momentos los coches con pila de combustible pueden recorrer en torno a 800 kilómetros gracias a su excelente autonomía. Algo de lo que, como ya sabemos, los coches eléctricos no pueden presumir.