En materia de seguridad, los fabricantes del sector automovilístico van introduciendo nuevas tecnologías de forma progresiva. Y el resto lo imitan. Y lo ofrecen como parte del equipamiento opcional. Pero en muchos casos llega un momento en que los organismos competentes en la materia acaban haciéndolo obligatorio, y es entonces cuando se convierte en equipamiento de serie. Ocurrió con el ABS o el ESP, y ahora le toca a la ‘llamada de emergencia’.

Por decisión del Parlamento Europeo, junto a la Comisión Europea, desde el 1 de abril será obligatoria la instalación de un dispositivo de contacto directo con los servicios de emergencia dentro de los coches nuevos. Esta tecnología está diseñada para reducir las víctimas mortales en carretera, y es exactamente lo que se pretende en la Unión Europea.

esquema de funcionamiento del sistema ecall

El botón de ‘llamada de emergencia’ será obligatorio en los coches nuevos

En los vehículos en que ha estado disponible hasta la fecha como parte del equipamiento opcional hemos visto sistemas de emergencia con llamada manual o automática, o con las dos opciones –en la mayoría-. La obligación de instalación, sentada por la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, dará lugar a que contemos con llamada de emergencia manual y automática en todos los coches nuevos a partir del 1 de abril de 2018.

Este sistema funciona gracias a sensores pueden ser de varios tipos- que son capaces de detectar cuando el vehículo ha sufrido un accidente. Cuando esto ocurre, gracias a que el vehículo cuenta con conexión a las redes de telefonía móvil, se lleva a cabo una llamada automática a los servicios de emergencia. Pero además, a estos servicios de emergencia se les envía la localización exacta del vehículo, gracias también a un sensor GPS.

Pero si, por ejemplo, no has sufrido un accidente pero tu vehículo se queda parado en medio de la calzada, también vamos a contar con el sistema de llamada de emergencia manual, con un botón dedicado. A los fabricantes, esto les repercutirá con un coste de 100 euros por vehículo, según estimaciones. No obstante, algunas habían estado incluyéndolo ya de serie en determinados modelos.