Aunque parece algo nuevo, Cupra existe desde el año 1996. Fue creada por SEAT como denominación de versiones ‘racing’, y siendo el acrónimo de CUP RAcing. Y hay que hacer algo de historia porque, aunque algunos ya lo habrán olvidado, la denominación Cupra la estrenó el Ibiza II. Era algo que quería recordar porque en este artículo vamos a hablar del Cupra Ibiza que nunca llegó a ocurrir –pero que existió-.

Cupra se independiza en 2018 y, después de años siendo una denominación de algunas versiones de modelos de SEAT, pasa a ser una marca independiente. Al principio tenían poco que ofrecer, tan poco que tras la marca solo había un Cupra Ateca que, en realidad, era al mismo tiempo el SEAT Ateca Cupra. Solo cogieron el coche, le dieron algunas pinceladas de color y le cambiaron el logo. Pero era un producto y desarrollo de SEAT, a fin de cuentas. Y un mes después de que Cupra anunciase su ‘separación’ de SEAT y establecimiento como marca independiente, nos llegaron unas fotos del Cupra Ibiza.

Solo algunos privilegiados del mundo de la prensa del motor habían tenido la posibilidad de acceder a un evento privado en el que Cupra enseñó su Ibiza. Tenía mucho sentido porque, recordemos, en el año 1996 lo primero que hizo Cupra fue dar nombre a una versión deportiva del Ibiza. Es decir, que la primera vez que conocimos a Cupra fue por una versión especial del Ibiza. Así que habría sido ideal estrenar la nueva marca con el mismo modelo que, muchos años antes, en realidad ya le había dado vida.

El Cupra Ibiza existió, pero no llegó a hacerse realidad ¿por qué?

No lo sabemos, así que si estabas buscando la razón oficial de por qué Cupra abandonó al Ibiza, puedes dejar de leer. Este es un texto un poco más romántico y dramático.

En algún que otro evento reciente de Cupra he tenido la oportunidad de conversar con algunos de sus directivos. Y ha sido interesante escuchar sobre el posicionamiento de marca dentro del mercado y la identidad de marca y producto. Cupra pretende ser un coche emocionante a todos los niveles. Es decir, que tiene unos estándares muy altos a nivel de diseño, pero los tiene también a nivel de mecánica y, especialmente, a nivel de experiencia de conducción. Pero en todo esto podría haber encajado perfectamente un Cupra Ibiza ¿no? Entonces… ¿por qué no llegó a venderse en el mercado?

En el año 2018, el SEAT Ibiza ya redujo sus ventas un 10,7% con respecto al año anterior. Un año más tarde, en 2019, registró 125.300 unidades vendidas; es decir, menos aún que las 136.100 unidades del año 2018. Y  en el año 2020 se produjo la gran crisis del coronavirus, en la que el SEAT Ibiza registró un volumen de 81.600 unidades. Los datos del último año no son demasiado relevantes por la descomunal caída de ventas que se produjo en todo el mundo y que afectó a todas las marcas, pero lo cierto es que la tendencia del SEAT Ibiza es negativa desde que descubrimos que Cupra estaba trabajando en un Ibiza. Bueno, en realidad lo tenían listo, como puedes ver en las imágenes que acompañan a este artículo y publicamos a comienzos del año 2018.

Quizá fuera por un giro de ‘última hora’ en la estrategia de marca, quizá fuera por la tendencia negativa del Ibiza en el mercado, o quizá fuera por cualquier otro motivo. Sea como fuere, hubo un Cupra Ibiza que algunos periodistas pudieron conocer de forma privada. Pero se canceló y no llegó a producirse, así que no se llegó a comercializar.

¿Y ahora? ¿Acabaremos viendo un Cupra Ibiza finalmente?

Definitivamente no. De hecho, en las últimas semanas se viene hablando de la muerte del SEAT Ibiza. Todo apunta a que no habrá nueva generación del histórico modelo español que tan buenas cifras ha dado a la marca. Los tiempos han cambiado y, mientras que la realidad de nuestros días es el éxito de los SUV, la tendencia del mercado europeo apunta hacia los coches eléctricos.

Esta misma semana nos han enseñado el Cupra UrbanRebel. Que no es más que un ‘concept car’ que guarda poco parecido con lo que tiene planeado lanzar Cupra, pero ha sido una forma de alertarnos de que preparan un ‘segmento B eléctrico’. Es decir, un modelo que encajará precisamente en el hueco del Ibiza, que tendrá una inclinación deportiva por el mero hecho de ser Cupra, y que estará basado en la plataforma MEB Entry.

El punto clave en este modelo que llegará en 2025 es que, en realidad, será el mismo coche que el SEAT Acandra a nivel tecnológico. Y este, el SEAT Acandra, es el que tiene todas las papeletas para convertirse en el sustituto del actual Ibiza. Por fechas llegará cuando debería llegar –y parece que no lo hará- la nueva generación del SEAT Ibiza. Así que, como verás, tiene toda la pinta de que no solo no llegaremos nunca a ver el Cupra Ibiza que sí existió, sino que además parece que desaparecerá finalmente el SEAT Ibiza. Pero bueno, tendremos el Acandra… y su hermano Cupra.