Mientras coches y smartphones están acercando posturas con la llegada de tecnologías como Apple CarPlay y Android Auto, la carga inductiva y un largo etcétera, la siniestralidad por el uso del teléfono inteligente durante la conducción sigue creciendo también. Seguimos usando el móvil mientras conducimos, y las estadísticas avalan esta afirmación. Pero Estados Unidos tiene la solución, y es tan sencilla como que el móvil deje de funcionar dentro del coche.

La NHTSA ya estableció hace tres años aproximadamente limitaciones para la consola del vehículo, el sistema de infotainment, y ahora en una segunda fase pretenden establecer limitaciones sobre el teléfono inteligente. Comprendida la propuesta de una forma simplificada, sencillamente se pretende establecer un nuevo sistema de emparejamiento según el cual, cuando coche y móvil se asocian, el segundo pierde funciones que supongan un riesgo en la conducción.

Cuando entramos en el coche, el móvil se simplifica para evitar distracciones

Este nuevo sistema permitiría, según la propuesta de la organización estadounidense, limitar las funciones del móvil durante la conducción para que, de forma automática, se eliminen determinadas distracciones. Es decir, que se mantendrían funciones como la música, navegación GPS o extractos de mensajes, pero aplicaciones como WhatsApp desaparecerían directamente de esta interfaz simplificada y no se podrían utilizar hasta parar el vehículo.

Ahora, el horizonte de la NHTSA pasa por algo tan sencillo como que los fabricantes de coches se unan a su propuesta. Este es uno de los problemas que se le plantean a la organización estadounidense, además de que siendo un sistema por conexión física, los propios conductores podrían optar por no emparejar su smartphone al vehículo. De esta manera, el intento por evitar las distracciones quedaría únicamente en eso, un intento. Habrá que ver cómo evoluciona la propuesta, pero la intención es implementar un sistema de este tipo en los Estados Unidos.