Estamos cansados de hablar de la eficiencia y la búsqueda de ella por parte de todos los fabricantes de coches. Uno de los inconvenientes de los sistemas de tracción total es que el consumo es siempre más elevado que si tenemos tracción en un solo eje. En la gran mayoría de circunstancias, no es necesario la tracción total, y solo si el firme tiene poca adherencia, hay lluvia extrema o nieve es cuando la ayuda de la tracción total se hace indispensable.

Audi -que piensa en todo-, ha desarrollado un sistema inteligente que conecta y desconecta la tracción total dependiendo de las circunstancias y las necesidades de tracción en ese momento. El objetivo de la metamorfosis es aumentar la eficiencia, las ruedas traseras y el gasto que conlleva moverlas entran en acción solo cuando se necesita.

Audi llama a la nueva generación de tracción “quattro ultra” y su funcionamiento es en general bastante sencillo.

¿Cómo funciona?

Cuando el sistema pasa a modo tracción delantera por no necesitar más adherencia, el diferencial trasero se desacopla mediante un dispositivo para evitar fricciones innecesarias. Un embrague multidisco colocado al final de la caja de cambios y activado mediante un motor eléctrico es el encargado de desconectar y reconectar la barra de la transmisión para alternar la tracción delantera con la total. También reparte el par disponible entre ambos ejes actuando como un diferencial central.

Una compleja red de sensores y unidades de control repartidas por todo el coche recogen la información necesaria como el ángulo de la dirección o los momentos en los que cada neumático pierde adherencia para decidir el reparto de tracción ideal.

Y… ¿Cuánto ahorra?

Audi asegura que los responsables del desarrollo de esta tracción han conseguido de media 0,3 litros cada 100 km que con el sistema anterior tipo Torsen. Un tracción delantera de por sí gasta una media de 0,2 litros cada 100 km menos.