La fibra de carbono es calificada por muchos como el material del futuro en el mundo del automóvil. Este material comenzó a utilizarse en la alta competición y aunque tiene un coste elevado, está empezando a llegar a los coches de serie. Y es que las ventajas son muchas, básicamente consigue aumentar la rigidez y reducir el peso. 

Pero ¿qué es realmente la fibra de carbono? Es un material compuesto de átomos de carbono que forman fibras más delgadas que un cabello humano (de 5 a 10 micrones). Estas fibras se trenzan entre si y forman una especie de tela que forma la base para después construir piezas. Esta tela necesita de un proceso para adquirir la resistencia necesaria.

fibra de carbono

La fibra de carbono requiere un largo proceso

Lo primero es adaptarla al molde de la pieza que queremos construir,  se trata con una serie de resinas termoestables (es el método más utilizado), después se le aplica un proceso de vacío para eliminar el aire y se le aplica calor en un horno. Una vez seco ya tenemos la pieza de fibra de carbono, que habrá que limar y pulir bordes.

El origen de este material se remonta a finales del s. XIX con la aparición de la lámpara incandescente con filamento de carbono, aunque eso no era realmente lo que hoy conocemos por fibra de carbono. Sus primeras aplicaciones fueron en el mundo de la aviación, siendo hoy en día un material muy utilizado en este campo. Pero viendo sus cualidades, pronto el mundo de la competición automovilística se interesó por este material, siendo muy utilizado en competiciones como la Fórmula 1 tanto por su resistencia como por su seguridad.

Se utiliza en chasis, llantas y otros componentes

Su aplicación actual en los coches de serie está llegando a la construcción del chasis pasando por su utilización para diferentes piezas como paneles de la carrocería, techo, etc. Para los fabricantes resulta un material muy atractivo ya que es más fuerte que el acero y más resistente que el aluminio. Coches como el Alfa Romeo 4C tienen su chasis construido en fibra de carbono ahorrando así una gran cantidad de kilos extra.

Una de las últimas aplicaciones de éste material en los coches de calle ha sido en la fabricación de llantas de fibra de carbono. El primer fabricante en usarlas ha sido Ford con su Shelby Mustang  GT350R. Ford asegura que son más resistente a los bordillazos que las de aluminio, además son más ligeras, lo que reduce el peso de las masas no suspendidas, incluso aseguran que tuvieron que recalibrar el chasis debido a las nuevas reacciones.

llantas de fibra de carbono del bmw m4 gts

Ligera y resistente, pero también cara y difícil de recilar

Como podéis ver las ventajas son muchas con respecto a otros materiales. El problema es que la fibra de carbono es difícil de producir y con un coste elevado. Además, usando resinas  termoestables en su proceso hace que el material sea difícil de reciclar. En un futuro con el uso de las resinas termoplásticas este tema será más fácil de solucionar.

Pero a pesar de resultar cara, la fibra de carbono es un material que ha llegado para quedarse. Sus numerosas ventajas en cuanto a peso y resistencia hacen que la industria del automóvil no pare de evolucionar, una industria que busca la máxima eficiencia. Actualmente BMW ofrece dos vehículos con chasis de carbono, el i3 y el i8 y Alfa Romeo con su deportivo 4C. No pasará mucho tiempo hasta que la fibra de carbono se democratice y esté presente en muchos de los vehículos del mercado.