Seguro que a más de uno se le escapan estos términos, pero resulta bastante importante a la hora de adquirir un nuevo vehículo, o al menos eso es lo que se puede creer de entrada. El multibrazo trasero o el eje tirado o de torsión son dos tipos de suspensión que poseen prácticamente la totalidad de los vehículos del mercado. Sin embargo, ¿es vital que el coche esté equipado con una u otra? ¿Existe una diferencia sustancial entre ambas?

La rueda es la parte que une el automóvil con la carretera y esta a su vez está unida por la suspensión al chasis. Del funcionamiento de esta depende que el vehículo se comporte de forma correcta a la hora de tomar las curvas y que sea capaz de absorber las irregularidades del firme.

Antes de meternos en materia conviene conocer un poco más en profundidad en qué consiste cada tipo de suspensión y, sobre todo, cuál es su estructura.

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Multibrazo trasero o multilink

Como su propio nombre indica, la suspensión está formado por dos brazos independientes, permitiendo que la rueda siempre disfrute de la mejor posición posible de acuerdo al terreno en el que nos encontramos rodando.

Cada fabricante posee su propio diseño que modifica en función de sus necesidades, pero podría decirse que todos poseen un punto de partida común, que es el que ya hemos mencionado. La imagen anterior muestra un multibrazo de un Clase B de Mercedes. Hoy en día es muy utilizada sobre todo en aquellos coches que poseen tracción trasera, permitiendo una integración idónea con las barras de transmisión o con diferenciales como el que posee quattro de Audi.

Podría decirse que es el tipo de suspensión que más “plomado” lleva el coche y que mejor trata los neumáticos. El porqué de este último no es otro que permite evitar que las irregularidades percibidas por una rueda se transfieran a la otra, algo que sí pasa en el eje tirado y que se conoce como comportamiento o movimiento residual.

El desarrollo de este tipo de suspensiones ha sido tal que muchos fabricantes han optado por la creación de un subchasis dentro del propio del vehículo para integrar el multibrazo trasero.

Pero no todo son ventajas, algo que veremos a continuación.

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Eje de torsión

En este caso una imagen vale más que mil palabras y si en el caso anterior nos encontramos con un sistema muy elaborado, en esta ocasión es muy minimalista. Puede parecer que el diseño escogido para la imagen es arcaico, pero se trata del eje trasero del Audi A3 o, mejor dicho, de algunas versiones de este modelo.

Tal y como se puede observar las dos ruedas están atacadas a un mismo eje que posee cierta deformación al tomar curvas y baches. Sin embargo, esto supone que el movimiento de una de las ruedas repercuta de forma negativa en la otra, de ahí que se considere un sistema semi-independiente.

Muy utilizado en los coches que poseen tracción delantera, una de las ventajas que posee es su barata fabricación con respecto al primer tipo que nos ocupa.

Ventajas e inconvenientes de cada una de ellas

La primera ya hemos visto que se adapta muy bien a cualquier tipo de carretera y que es compatible con sistemas de transmisión traseros o cualquier tipo de diferencial. Sin embargo, hay que decir que encarece la fabricación del vehículo y que puede repercutir de forma negativa en el tamaño tanto del maletero como del depósito del combustible.

En el caso del eje tirado, ya hemos dicho que el coste es muy bajo, permitiendo además una mejor ubicación del depósito del combustible y por lo tanto de la capacidad final del maletero.

Tenemos las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas y llegado a estas alturas más de uno habrá mirado debajo de su vehículo para comprobar cuál es el tipo de suspensión que posee. Muchos seguro que se habrán sorprendido de tener un vehículo muy cómodo a pesar de tener un eje de torsión.

La verdad es que no existe una gran diferencia entre ambas, al menos para la mayoría de los usuarios.

¿Debo condicionar la elección del vehículo por esto?

La respuesta es no. La suspensión multibrazo es muy buena, pero puede ser muy mala si el fabricante no acertado con el reglaje correcto, algo que es difícil que suceda en el caso del eje de torsión ya que salvo los amortiguadores y el propio eje, hay muy pocos elementos activos que intervienen de forma directa en el comportamiento del tren trasero.

Bajo nuestro punto de vista, este tipo de suspensión queda reservada a coches con carácter deportivo o bien grandes berlinas con tracción trasera, como por ejemplo BMW, Mercedes o los modelos quattro de Audio los S Line.

Sin ir más lejos, el grupo VAG al completo a tomado la decisión de instalar eje de torsión en las versiones más sencillas o menos deportivas de sus modelos. Un ejemplo de esto son los Seat León. Solo la versión FR y Cupra están equipadas con un multibrazo trasero.

Cualquiera de las dos es una buena opción y sin irnos a un extremo desempeñan la misma función y poseen un comportamiento similar, aunque sí que es verdad que el multibrazo es mucho más avanzado y complejo que el eje de torsión, algo que no siempre juega a su favor.