¿Recuerdas la gasolina con plomo? Seguro que sí, pero lo que quizá no sabes es por qué se dejó de vender. Es más, probablemente no supieras que la Ley lo prohibió, y que como muchos otros cambios en la legislación española, fue producto de una decisión de la Unión Europea, según la Directiva 98/70/CE. Pero vamos a lo interesante, que son los motivos por los que la gasolina sin plomo desapareció.

Resulta que, aunque durante años hemos encontrado gasolina súper entre los carburantes de las gasolineras, el plomo es tóxico. En los vehículos se introdujo porque pequeñas cantidades de plomo añadidas sobre la gasolina mejoran el rendimiento de los motores por sus propiedades como antidetonante. Es decir, que en esta mezcla, con el aire-gasolina, permite una compresión a una mayor presión antes de que la chispa de la bujía encienda la mezcla, y como consecuencia se produzca el movimiento de los cilindros.

Problemas de contaminación: catalizador y plomo son incompatibles

El plomo es considerado un metal pesado y contaminante, y como comentábamos anteriormente tiene propiedades nocivas para los organismos vivos, es decir, que es tóxico. Pero el problema es que, además, no permite el uso de un catalizador para la reducción de las emisiones contaminantes, luego fuerza la producción de mecánicas tóxicas y contaminantes. Sencillamente, el plomo es un metal que envenena el catalizador.

Por qué el plomo es tóxico

Y resulta que, si nos centramos en que el plomo es tóxico, y por tanto el uso de la gasolina súper es perjudicial para la salud, entonces nos encontramos con que inhibe una proteína que sintetiza porfobilinógeno. Para los que somos más de mecánica que de química y biología, sencillamente necesitamos saber que todo esto se traduce en problemas para la respiración celular, es decir, transportar oxígeno a través de la sangre. Además de esto anterior, que ya es suficientemente importante, hay que tener en cuenta que bloquea el glutamato, lo que provoca problemas neuronales. Y por eso, en España se prohibió la venta de gasolina con plomo desde el 1 de agosto de 2001, aunque el Real Decreto publicado el 12 de abril de 200 en el Boletín Oficial del Estado estableció la prohibición para el 1 de enero de 2002, y posteriormente se corrigió con un segundo Real Decreto publicado el 7 de julio de 2001, con esta segunda fecha.