Seguro que habrás oído en muchas ocasiones que con las ventanillas abiertas, el coche consume más. Y el cuñado de turno te dirá que es lógico, porque el aire genera resistencia. Pero lo cierto es que ni es tan lógico, ni es tan cierto. Por eso, con la intención de desmontar un mito, en esta ocasión te vamos a explicar qué pasa realmente cuando circulas con las ventanillas bajadas.

Como sabrás, la carrocería del vehículo está diseñada para minimizar la fuerza que el aire ejerce sobre el mismo provocando una resistencia al avance, y es lo que se denomina aerodinámica. Pues bien, sin entrar en detalles demasiado técnicos, evidentemente es más aerodinámico con las ventanillas cerradas que con ellas abiertas, pero la cuestión es que hay un punto crítico en el que el efecto de esta respuesta aerodinámica cambia de forma importante: los 70 km/h.

Ventanillas abiertas, velocidad y consumo ¿gasta más, o no?

Resulta que por debajo de los 70 km/h, el aire tiene mayor facilidad para entrar en el interior del coche y crear un flujo de circulación que, para entendernos de una forma algo simplificada,  aunque provoca una fuerza sobre la parte posterior, desde dentro, también puede salir por el resto de ventanillas. Esta resistencia al avance es la que provoca que necesitemos más energía para circular a la misma velocidad, luego aumenta el consumo. Ahora bien, a partir de los 70 km/h, el aire no tiene esa misma facilidad para salir del habitáculo, y se aumenta la resistencia hasta un punto en que el aire acondicionado genera un consumo notablemente inferior a la energía adicional que se requiere para contrarrestar la resistencia en cuestión.

Es decir, por encima de los 70 km/h, efectivamente nos sale más barato el aire acondicionado, porque la energía que se requiere para compensar la resistencia del aire es mayor. Sin embargo, por debajo de los 70 km/h esta resistencia se reduce, y aquí es donde sale más barato llevar las ventanillas bajadas que activar el aire acondicionado.