Sí, las condiciones climáticas o los fenómenos atmosféricos condicionan qué neumáticos deberías llevar, y evidentemente lo más normal es diferenciar entre estaciones. Pero no entre las cuatro, sino agrupando los diferentes tipos de neumáticos entre verano e invierno. Pero, ¿por qué hay que montar unos diferentes según la estación?

Los expertos aseguran que un factor clave para diferenciar qué tipo de neumático montar es la temperatura. De una forma muy simplificada ajustan la línea divisoria entre unos y otros en los 7 grados centígrados. De aquí para arriba, explican, neumáticos de verano; y de aquí para abajo, los de invierno.

distancia de frenado neumaticos

Los neumáticos de verano y su diferencia con los de invierno

Lo que cambia entre los neumáticos de invierno y los de verano, si nos ajustamos a esta diferenciación, es principalmente el compuesto, por su dureza y algunos otros factores, y además también el dibujo de los mismos. Evidentemente, unos neumáticos de invierno están orientados a unas necesidades de evacuación mayores, puesto que en la estaciones más frías es en las que se producen también, en nuestro clima, las mayores precipitaciones. Y da igual, en este sentido, si hablamos de nieve, hielo o agua. Pero sin duda, las mayores capacidades de un neumático de invierno en su concepto más genérico las encontramos frente al agua. Para la nieve y el hielo, bien tenemos los neumáticos de nieve específicos, las cadenas o las fundas.

Y sí, por supuesto que los neumáticos de verano están preparados para prestar adherencia, también, cuando llueve. Pero la diferencia principal, además de un dibujo con menor profundidad, es que tienen una menor elasticidad. Están preparadas para trabajar a temperaturas superiores y por lo tanto garantizan una resistencia a la rodadura menor, luego también su desgaste se reduce considerablemente.

En cuanto a su precio, son más baratos que los neumáticos diseñados para épocas de temperaturas más bajas y mayores precipitaciones, pero frente a estos son mucho menos eficaces en la temporada opuesta. Es decir, un neumático de invierno es mucho más capaz cuando llega el calor que al contrario con los de verano, pero lo que sí vamos a encontrarnos es con que un neumático de invierno sufre un desgaste mucho mayor en verano que uno de estas temporadas más calurosas cuando lo montamos en invierno. Y lo ideal, evidentemente, es usar un neumático diferente en cada temporada. Lo vamos a notar en adherencia, en distancia de frenado y en desgaste, principalmente.